30th agosto 2010 por Griselda Pelirroja
Porque en días como hoy, en que todo el mundo vuelve de vacaciones deprimido y no piensan en los que, como yo, llevamos pringando todo el mes de agosto, hace falta una dosis extra de buen rollo, ahí va la primera tanda de cosas que me ponen de buen humor.
Las chuches.
Los calcetines de rallas.
El olor de la ropa limpia recién salida de la lavadora.
El té de frutas del bosque.
Mis pies en sandalias y con las uñas pintadas de colorines.
El paisaje de montaña. La piscina de un hotel de montaña. Una piscina solitaria, solo para mí.
Billie Piper. Sarah Jessica Parker. Jennifer Aniston. En general, cualquier rubia molona que no sea tonta y no considere que debe hacerse la tonta para triunfar.
El canal Cosmopolitan. AXN. La Fox (ya está, ya lo he dicho). Neox, menos cuando los anuncios interrumpen de forma absurda lo que estoy viendo.
Las bodas con más de 20 invitados y menos de 100. ¡Bah! Las bodas en general.
Las papelerías que tienen los objetos expuestos como si fuera un supermercado y puedo pasearme todo el tiempo que quiera entre libretas, rotuladores, clips y post-its de colores.
28th agosto 2010 por Griselda Pelirroja
Cuando ya parecía que se había desinflado el souflé mundialista (¡qué tabarra dieron, por Dior!), esta semana vuelve la liga y ya empezamos mal: el Atleti es campeón de súper Europa, o algo así. No sé, yo de esto entiendo poco, no es que me alucine que en una semana se pueda ser campeón de súper lo que sea, es que los ganadores en general me resultan muy cargantes. Lo siento: los que hacen pública demostración de su victoria me caen mal. Ya está, ya lo he dicho.
Y con el fútbol, por lo que tiene de aborregamiento institucionalizado (¡es casi un delito decir que no compartes los éxitos del equipo que te pille más cerca!) más aún. Será que he sido una iconoclasta desde que Take That se separaron y ya nada volvió a ser lo mismo, porque de verdad que no entiendo esa locura por unos cuantos millonarios jugando a la pelota. Aunque en realidad no les culpo: si no es con las drogas, con algo tendrán que entretenerse. Supongo que machacarse el hígado con cerveza y fútbol es mucho más sano que cualquiera de las alternativas que se me ocurren en este momento. Por eso la afición del Cádiz es casi la única que me cae simpática desde que escuché el himno de una de las peñas, seguro que lo conocéis: hemos venido a emborracharnos, el resultado nos da igual. Ante todo, sinceridad. Entre los que me caen mal también hay distintos grados, pero eso casi mejor lo dejamos para otro día.
Con lo tranquilos que estábamos ahora que se había pasado la locura del mundial, y empieza la locura de la liga. Y en nada la championlí, y todas las demás. Que os sea leve a todas. Y ya que no nos queda más remedio que soportarlo, al menos recemos para que este año gane el equipo con la afición menos petarda.
23rd agosto 2010 por Griselda Pelirroja
No lo aparento en absoluto, pero soy una persona súper ordenada y metódica. Siempre dejo las llaves en el mismo sitio, siempre guardo el móvil en el mismo bolsillo, siempre llevo la tarjeta del bus en el mismo lugar, siempre tengo el monedero a mano… Y así con prácticamente todo. Además, suelen ser lugares lógicos, vamos el primer sitio donde buscarías cada una de esas cosas, o el primer sitio donde le dirías a alguien que buscara. Mi mente trabaja con una lógica interna bastante consistente en ese sentido.
Mis conflictos no se suelen dar a la hora de guardar: el problema lo tengo para acceder a los archivos. Es decir, a pesar de que siempre guardo las cosas en el mismo sitio y de forma lógica, no encuentro nada cuando lo busco. No es que pierda el monedero: es que no lo encuentro. El historial de llamadas de mi móvil tiene casi tantas mías como de otras personas, porque oírlo sonar me ayuda a localizarlo aunque siempre esté en el mismo sitio. Antes de salir de casa todos los días monto un pequeño caos rebuscando las llaves entre cajones y bolsos donde nunca aparecen porque siempre las dejo en el cuenco de la entrada, y cada mañana tengo un pequeño drama personal buscando la tarjeta del bus.
Lo sé, suena incoherente y en realidad es absurdo y bastante ridículo, aparentemente doy la imagen de ser un puto desastre o, en el mejor de los casos, bastante despistada, cuando el problema real es que no me fío de mí misma. Todo se arreglaría fácilmente si me preguntara ¿cual es el lugar más lógico para guardar las llaves? en lugar de preguntarme ¿dónde habría dejado las llaves un caos con patas como yo? Y ahí es donde la lío, irremediablemente. Me hace falta una constante en mi vida que ponga orden y me dé seguridad.
Hoy ha vuelto MariSecre después de un mes de vacaciones.
MiCari está empezando a asumir que la frase “No puedo vivir sin ti” no siempre va dirigida a él.
19th agosto 2010 por Griselda Pelirroja
Madrugar.
El mes de agosto.
Que MiCari se ponga mis tejanos y le sienten mejor que a mí.
Que mi perra crea que todo lo que tiene a su alcance son juguetes. Y lo que no tiene a su alcance, también. Especialmente las cosas que no le dejo morder.
Depilarme.
Que se me vean las raíces.
La gente que habla habla habla habla habla habla habla habla habla habla habla… y no te deja meter en la conversación ni una palabra de canto.
Los pies fríos.
La lluvia. Los charcos. El bajo de los pantalones mojado.
Que mi lavadora necesite una ayudita a mitad del lavado para acabar el programa.
15th agosto 2010 por Griselda Pelirroja
No hay nada como una mudanza para darte cuenta de la cantidad de cosas que guardas por las que, llegado el momento, no sientes el más mínimo apego. Sobre todo si la perspectiva consiste en empaquetarlas, bajarlas un piso, cargarlas en la furgoneta, subirlas dos pisos más, desempaquetarlas y colocarlas. Me estoy haciendo fan del reciclaje, no te digo más.
10th agosto 2010 por Griselda Pelirroja
He tomado una decisión: he decidido que en el despacho de mi nueva casa ya no tendré las paredes verdes. No relaja una mierda, así que las voy a pintar de malva, ¡ea!
Estresar, fijo que me estresaré lo mismo, pero al menos no parecerá la sala de espera de un dentista. Y qué narices, ¡siempre quise tener una habitación para mí sola pintada de violeta!
9th agosto 2010 por Griselda Pelirroja
No aprendo. Les dejo que se organicen a su aire las vacaciones, y entra la segunda semana de agosto y me encuentro con 3/4 partes del personal que se ha largado en pos de sol y playa. No falla, todos los años igual, cuando llega agosto todo el país se paraliza, clientes y proveedores echan prácticamente el cierre y es imposible cerrar nada, ni siquiera concretar.
Después llega el 1 de septiembre y vienen las prisas, el stress, y la depresión postvocacional. Y un carajo: en este país no sabemos organizarnos y así nos va.
Y Zapatero ¿no piensa hacer nada para solucionarlo? No sé: ilegalizar el mes de agosto, reinstaurar los latigazos disciplinarios, ¡algo! Ahora que el hombre está lanzado, ¿qué le cuesta?
6th agosto 2010 por Griselda Pelirroja
Por la mañana mi cuerpo funciona como un reloj, me llama siempre a la misma hora. El problema es que el repartidor del periódico también, y con demasiada frecuencia coinciden.
En el nuevo piso tengo que conseguir que me pongan un buzón para el periódico en el portal.
5th agosto 2010 por Griselda Pelirroja
Tengo una duda sobre este tipo de “juguete erótico“. Vamos, principalmente si de verdad se puede considerar un juguete erótico. Porque, a parte de despedidas de soltero en que los amigotes putean al novio haciéndole recorrer toda la ciudad amorrado a una muñeca hinchablede 1,80 incapaz de cerrar la boca, maquillada como una puerta y espatarrada como un compás, ¿estas muñecas tienen salida para otro tipo de consumidores? ¿Hay mercado masculino de muñecas hinchables? ¿Hay algún hombre, alguien conoce a alguien que le haya contado que conoce a alguien, que use de verdad estas cosas para su alivio sexual? ¿Y es algo tan habitual que se puede encontrar en cualquier sex-shop una amplia variedad sin necesidad de pedirlo expresamente y que te lo traigan por encargo?
Supongo que habrá gente para todo, y que perversiones hay tantas como te puedas imaginar, pero es que lo pienso ¡y me resulta tan kitsch!