Estoy indignada. No: ¡estoy que echo humo! Hoy me he enfadado mucho con Betty, aunque es probable que ella no lo sepa. ¿Por qué? Porque me ha presionado para que YO le busque trabajo A ELLA. Betty está en paro desde hace más de un año, ha agotado ya la prestación del INEM, y su futuro marido tampoco tiene paro, trabaja haciendo ñapas en lo que puede cuando sale algo y el único dinero que entra en su casa es apenas una ayuda de 420 euros. Me ha estado lloriqueando con que no tiene dinero, que no le sale nada, que está desesperada, que no sabe que hacer, que apenas entra dinero en su casa, que está en la ruina, que no tiene ninguna ayuda… Y diréis ¡Qué pena! ¿no? Pues no.
Betty NUNCA ha conservado un trabajo más de un año. A Betty no le han renovado un contrato en su vida. Betty siempre se peleaba con las jefas, con las compañeras o con todo el mundo. Y Betty siempre le echa la culpa a los demás de sus problemas. Siempre hay una compañera borde que le hace la vida imposible o una jefa que le tenga manÃa. Allà donde vaya siempre le pasa lo mismo. Ella no ve ningún problema en su actitud, en que se pelee con todo el mundo, que tenga mal genio, que de malas contestaciones, que sea cabezota y no se avenga a razonar, que nunca rectifique cuando mete la pata porque ella nunca mete la pata, son siempre los demás quienes la cagan, ella es perfecta y no entiende que nadie la aguanta y no le quedan ni amigos en los que apoyarse. Mal empezamos.
¿Y qué ha hecho Betty hasta ahora cada vez que se quedaba en paro? Sentarse a disfrutar del sueldo Nescafé que le paga el Estado por no hacer nada. Se quedaba en casita ejerciendo de ama de casa y cuidando de su maridito. No buscaba trabajo y siempre decÃa lo mismo: Cuando se me acabe el paro ya buscaré. ConsumÃa el paro y cuando se le acababa, entonces buscaba trabajo.
Este último año se ha dedicado a lo mismo: a no dar un palo al agua, quedarse en casita viendo la tele y jugando a la granja del Facebook tan ricamente. Y no me digáis que no hace ya años que se sabe que estamos en crisis como para tomarse estar en paro con esa pachorra vital. Y más cuando su marido ni siquiera tiene derecho a paro porque trabaja siempre en negro y asà se ahorra tener que pasarle la pensión a su ex-mujer y a su hija. ¿Os sigue dando lástima?
Por ir asà de guays por la vida han perdido varias veces los pisos en los que han vivido, siempre de alquiler, porque los han echado por no pagar. Ahora viven de prestado en un piso del padre de él. De hipotecas por supuesto ya ni hablemos. Menos mal que nadie en su sano juicio les darÃa una hipoteca a estos dos, porque si no a estas alturas ya estarÃan viviendo debajo de un puente, y eso que ella querÃa comprarse un piso hace unos años.
Resumiendo: no tienen hipoteca, no pagan alquiler, no tienen paro porque él trabaja en negro cuando puede para no pagar la manutención de su hija a la que le obliga el juez, y ella es tan insoportable que no la aguantan en ningún trabajo y cada vez que se va al paro se queda en casa rascándose la barriga, que se está muy a gustito. Ahora se le acaba el paro y llora porque el gobierno no le da ninguna ayuda. Cojonudo, oye.
Vamos, no sé, yo en su situación, si realmente estás tan mal, si estás en la ruina, te buscas la vida de lo que sea: que no sale trabajo de técnico en recursos humanos, pues buscas de auxiliar administrativo. O de camarera. O de cajera en el DIA. De reponedora en el  Carrefour. Limpiando escaleras si hace falta, pero ¡algo! Te mueves, te buscas la vida, haces lo que sea pero que entre dinero en tu casa. Bueno, lo primero es no haber dejado que llegara esta situación, haberse pasado tantos meses tirada a la bartola sin buscar trabajo sabiendo la crisis que hay. Pero claro, mientras le echas la culpa a la crisis te puedes quedar tumbada en el sofá y fumando porros sin remordimientos de conciencia. Porque esa es otra: para el alquiler a lo mejor no tiene dinero, pero birra y costo en su casa que no falte.
Bueno, hay que reconocerle que la chica se está esforzando. TenÃa un curriculum penoso y encima lleno de faltas de ortografÃa al que, con toda mi buena voluntad, le he dado una vuelta y se lo he puesto en condiciones. Se ha apuntado a Infojobs y ha echado curriculums, sÃ. En las ofertas que hay ¡en su barrio! Ni siquiera se ha molestado en ver el barrio de al lado, porque está muy lejos. ¡Es que se tarda 20 minutos en llegar! ¿Coger el autobús para ir a trabajar? Ni se lo plantea. Que no te digo que haya que ir a Lapona a trabajar como decÃa el otro, pero es que ella quiere un trabajo al lado de casa, salir a las 6 y a las 6 y cuarto estar en casa con el pijama puesto. Y que le paguen 1.000 euros al menos, porque para cobrar 800 se queda en su casa cobrando cero y quejándose de que Zapatero Rajoy no le da una paga.
Dice que nadie le da trabajo porque en su barrio nadie se fÃa de nadie, que si no eres conocida nadie te contrata. No se da cuenta de que lo que le pasa a ella es precisamente todo lo contrario: que ya la conocen, saben que es problemática, vaga y mala compañera. Pero ella no asume ninguna culpa, ni por haberse apalancado, ni por haberse creado tantos enemigos, ni por ser tan comodona que espera que la vengan a buscar a casa a ofrecerle un trabajo a dos minutos con un buen sueldo y un buen horario. La culpa siempre es de los demás. Quiere cambiarse de casa porque dice que en ese pueblo se ahoga, pero lo que pasa es lo que decÃa más arriba, que todo el mundo la conoce y nadie la aguanta. Y sin dinero, ¿dónde va a ir?
¿En serio os da pena? A mà ninguna. Lo que me da es rabia de que viva con ese pachorrismo vital y encima llore. Me dice que yo he tenido más suerte que ella. Y una polla. No bonita, no: mientras ella no trabajaba y cobraba del Estado, yo trabajaba para el Estado y no solo no cobraba sino que encima ponÃa dinero de mi bolsillo. Y mi hipoteca no se paga sola. Ella no se plantea ir a trabajar al pueblo del lado porque está muy lejos mientras yo me hago cada dÃa una hora de tren de ida y otra de vuelta. Es que se me hace muy difÃcil sentir empatÃa en un caso asÃ, qué queréis que os diga. Y mira que me esfuerzo. De verdad.
Y encima ahora me pide que sea yo quien le saque las castañas del fuego, que le busque algo, que está desesperada. Para empezar, yo vivo a 120 kilómetros de donde vive ella y no me muevo en sus mismos cÃrculos profesionales. Pero es que encima, con su curriculum, ¿cómo voy a dar la cara por ella? Dará mucha pena su situación vista desde lejos, pero nadie puede decir objetivamente que no se lo ha ganado a pulso.
¿Tengo o no tengo razón? Y si la tengo, ¿por qué me siento como una mierda por no echarle una mano, aunque no pueda hacer gran cosa? Me gustarÃa cogerla por los hombros, zarandearla y gritarle en la cara ¡¡MUEVE EL PUTO CULO!! a ver si espabila de una puta vez y se da cuenta de que en esta vida nadie te regala nada.