Cada vez que quedo para tomar un café con MariBetty vuelvo de una mala hostia épica. Esta tía me dispara los chakras, las transaminasas y la mala leche, y así claro, a tomar por culo mi zen y a tomar por culo todo. Os aseguro que esta chica cada vez me pone más de los nervios. Tengo que contenerme para no cogerla por el cuello y ahogarla.

Tal que así...
Es que le echa un morro que no es normal, y a mí la gente cara dura me cae gorda.
Hemos estado hablando de su boda. Se casa en dos semanas y MaryBetty tiene un cabreo considerable porque no está consiguiendo hacer de su boda el negocio que pretendía.
Que esta iba a ser la boda más triste del mundo era algo que sabía yo y sabía todo el mundo menos la novia, por lo visto. No sé en qué mundo vive. No le quedan más que 4 amigos que la soporten porque es una borde, su familia es (siendo amables) digamos que bastante “peculiar”, no tiene un duro porque prefiere vivir del Estado en vez de trabajar porque por lo visto la crisis no va con ella, y ahora además esperaba hacer negocio con su boda. Alucina.
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Por eso decidió casarse lo antes posible, en cuanto le dieron fecha, y claro, se tiró a la piscina a organizar un bodorrio espectacular en apenas dos meses y medio, y suerte que no les dieron fecha para antes: porque quieren sacar pasta para no tener que trabajar. Lo siento, pero a mí eso me indigna.
Una boda es algo bonito, un momento en el que manifiestas tu voluntad de pasar toda tu vida al lado de la persona que amas y lo dejas patente en un compromiso por escrito. Ante Dios, un concejal o un juez de paz, da lo mismo. Y para que todo el mundo lo sepa, quieres compartir ese momento tan importante con tu familia y tus amigos. Por eso las bodas son tan bonitas y tan románticas, y a mí me gustan tanto.
No estoy diciendo que haya que tirar la casa por la ventana para casarse, tampoco. No me entendáis mal. Puede ser una boda todo lujo y glamour como la de Kate Middleton y el Príncipe Guillermo, puede ser una boda hortera y excesiva como la de Thalia, puede ser una boda original y por lo Jedi como la de LorzaGirl y Zarajota, puede ser una re-boda no-boda como la de Bichejo y Novio, o puede ser una boda sencilla y discreta como la de Eva y su pastelero. Lo que no admito es ni que sea a escondidas como la boda de Pe y Bardem, ni que sea un negocio como la que pretende organizar MaryBetty, porque eso no es una boda, es un paripé.
Que no digo que no estén enamorados, ni que no se quieran, esto no se lo voy a negar: seguro que son una pareja muy feliz que se quiere mucho y blablabla. Pero se casan por el dinero que esperan recibir de su familia y de sus amigos, para así no tener que trabajar, y por ahí no paso. No me da la gana.

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Ella ha hecho sus cuentas y eso de casarse le salía un negocio redondo, no te lo pierdas, ya hasta tenía asignado lo que le tenía que regalar cada uno:
- Su madre le compra el vestido
- Su abuela le paga el banquete
- Su suegro, la entrada para el piso
- Su cuñada tal, los anillos
- Su cuñada que vive en Dinamarca, el viaje de bodas
- Y como su novio tiene además otros 5 hermanos,
- más el resto de familia y amigos, un sobrecito cada uno…
Me pregunto si habrá pedido las declaraciones de la renta del año pasado y las 6 últimas nóminas a todos los invitados para decirles cuánto le tienen que dejar cada uno en el sobre. Yo es que flipo, vamos.
Así pretendía ella tener la boda pagada y poder estar unos cuantos meses más sin dar ni golpe. ¡Ha descubierto que casarse es un negocio redondo! Pues nada, nena: este año te casas por lo civil, el año que viene por la iglesia católica, dentro de un par de años por el rito balinés, y así hasta que se te acaben las religiones, tienes carrete para rato.
Salvo que no, resulta que el negociete no lo es porque como es obvio los invitados le han dicho que cada cual aportará lo que pueda. A mí es que me parece muy feo entrarle a la gente a cuchillo preguntando antes por el regalo que por si pueden venir a la boda:
¡Hola! ¿Qué me vas a regalar? Que me caso…
Pues no sé, guapa, ya veremos. Para empezar, si me lo pones así ya me pensaré si voy.
Nadie quiere comprometerse a poner dinero para pagarle su boda, ni siquiera su familia. Le han dicho que algún detallito sí tendrán, claro, faltaría más, pero de ahí a pagarle la boda entera y encima darle dinero… como que no. Así que MaryBetty se ha enfadado con toda su familia y con parte de la familia de su novio porque no le quieren pagar la boda ni regalarle dinero para que se pase unos cuantos meses más en casa rascándose la barriga. Vamos, que se ha hecho ella solita el cuento de la lechera, y ahora que se le ha roto el cántaro está enfadada con todo el mundo. Porque, como siempre, la culpa nunca es suya, siempre es de los demás.
Y yo me vuelvo a casa con llagas en la lengua de tanto mordérmela y conteniendo la ganas de levantarme y darle dos hostias, ya me dirás si es que no se las merece. Con la cara de esta tía se podrían alicatar cuartos de baño.