El peor follador de la historia #2: Tipo duro, polla blanda
Publicado el 09-02-2011 | Etiquetas: genocidio, hombres, mujeres, sexo
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El segundo nominado al concurso “El peor follador de la historia” es TipoDuro, uno de esos personajes que parece especialmente puesto en el mundo para darle la razón a todas las pánfilas que afirman que el tamaño no importa.
TipoDuro era de esa clase de tío que son guapetes sin llegar a ser espatarrantes como CR12, pero por algún motivo desconocido son tremendamente atractivos. En este caso, podrías encontrar la foto de TipoDuro en cualquier diccionario, al lado de la definición de morbo.
Para que os hagáis una idea, era algo así:

TipoDuro era rubito, con los ojos verdes y por su trabajo tenía que mantenerse en forma, pero lo más atractivo de él era su inteligencia. Además, TipoDuro era más fascista que Millán Astray. Pero no fascista de ¡Ay, cariño, qué facha eres! Deja a la niña que se vista como quiera, no: fascista de coincidir con Loquillo en las reuniones de Falange.
Inciso: a pesar de mi primer patinazo de soltera (oye, que a nadie le amarga un dulce), lo que más me pone de un hombre es una inteligencia superior a la media, y que no tenga reparos morales en utilizarla para hacer el mal. Hay por ahí un montón de minga frías que creen que para conquistar a una mujer hay que recitarle poemitas de Bécquer, Neruda o Benedetti, y hay un montón de absurdas con las que les funciona. Yo los exterminaría a todos. A mí me gusta que un hombre me respete porque me he ganado su respeto, no porque me considera una frágil florecilla que puede partirse por la mitad al más leve roce. A mí me pone Harry cuando es capaz de insultar a su jefe utilizando 500 palabras de las que menos del 2% son tacos, y me pone Somofrates cuando admite abiertamente adorar la pornografía en su contexto pero repudiar esa especie de porno light que nos meten por los ojos a todas horas sin venir a cuento. Yo me lié con un fascista y el piropo más bonito que me dedicó fue que cuando volvieran al poder a mí me matarían de las primeras porque soy demasiado peligrosa para una dictadura: una persona inteligente, con las cosas claras y capacidad para arrastrar gente. Es la amenaza de muerte más bonita que le pueden dedicar a una, ni punto de comparación con el cursi Neruda divagando sobre la luna y las estrellas.
La democracia son dos lobos y una oveja votando cuál será la cena. La libertad es la oveja, armada, impugnando el resultado” (Benjamin Franklin)
Fin del inciso.
El caso es que TipoDuro, además de fascista y de tener una inteligencia superior a la media, también tenía un pollón de 20 centímetros en reposo. El problema es que no se le mantenía firme más de 5 minutos seguidos. Supongo que la sangre o le regaba el cerebro o le regaba la polla, pero las dos cosas a la vez era imposible, y así no había manera, claro. Por si fuera poco, TipoDuro tenía la irritante manía de presumir de las chicas con las que había estado y se creía un amante fuera de serie. Solo os diré una cosa: a lo mejor compensa la falta de disciplina de su miembro, incapaz de mantenerse en posición de combate, el día que aprenda que el clítoris se lame, no se muerde. Mientras no comprenda esta lección tan básica, no puede presumir de habilidades amatorias.
Otro chasco más en mi historial. Estuvimos juntos unos 3 meses, más o menos. Sexo hubo poco y malo, pero horas de conversación interesante, millones. Y no compensa del todo, en el equilibrio está la virtud.


