Disparando a todo lo que se mueve

Publicado el 20-04-2012 | Etiquetas: , , , , ,

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Después de un mes en paro, ya ni discrimino: me estoy apuntando a todas las ofertas que aparecen, aunque sean en A Tomar Por Culo City. Me da igual, si está dentro de la provincia ya me buscaré la vida para llegar. He hecho un curriculum piltrafilla en el que rebajo mucho mis funciones y mi experiencia laboral: es la única forma de meter la patita en trabajos que requieren empleados y no directivos. Le he pasado la lija al curriculum, me he quitado como 10 años de responsabilidades de encima y ahora me estoy apuntando a ofertas de administrativa, secretaria, recepcionista. Está siendo una regresión curiosa, esto de volver a los 20 años.

Me descojono cuando en el formulario de aplicación de candidatos preguntan “¿Qué es lo que más te ha atraído de nuestra oferta?” o “¿Qué es lo que más te interesa de la oferta?” Las respuestas son la bomba: Trabajar para una compañía de prestigio, no te jode. O no, no, no, mucho mejor: incorporar un puesto de responsabilidad a mi curriculum. Manda cojones. A ver, seamos serios: lo que más me interesa de tu oferta es que es una oferta de empleo, que puedo hacerlo con los ojos cerrados y pagáis (normalmente, mal) por ello. Punto. ¿Que quieres que te haga la pelota y diga que tu empresa es la más chachiguay y que me interesa trabajar para vosotros porque sois así de molones? Pues vale, tronco, lo que tú digas. Pero si la empresa de al lado tiene una oferta similar, me voy a apuntar también. Como si estuviera el panorama como para ponernos estupendos, que ya somos más de 5 millones de parados. Como para discriminar estamos, panda de absurdos.

Aunque solo sea por una mera cuestión estadística, digo yo que si me apunto a cientos de ofertas, alguna por narices tendrá que salir.

Sí, estoy desesperada y no me avergüenzo de confesarlo.


¡Qué morro tiene!

Publicado el 19-04-2012 | Etiquetas: , , , , , ,

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¿No te ha pasado nunca, leer algo que ha escrito sobre sí misma una persona que conoces, y pensar “¡pero qué morro tiene!“? A mí me pasa bastante últimamente, quizá porque al estar en paro tengo más tiempo libre del que es saludable.

Me encuentro por Facebook, en blogs o en Linkedin los perfiles personales de gente que conozco, leo las descripciones que hacen de sí mismos y las habilidades que quieren destacar de sus personalidades, y flipo con el cinismo, la hipocresía y la cara dura que le echan. Aunque cabe la posibilidad de que realmente se crean que son tal y como se describen, y entonces es mucho peor porque demuestra que no solo no se conocen a sí mismos lo más mínimo sino que tienen una imagen idealizada de sus personas.

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Photo Credit: Cintia Fournier via Compfight

Por ejemplo, he encontrado el perfil de la jefa de recursos humanos que me despidió sin darme oportunidad ni a replicar, poniéndose automáticamente de parte del jefecillo piltrafilla, sin ni siquiera escucharme. Y dice de sí misma la muy petarda que “ha desarrollado la empatía necesaria para manejar situaciones complejas“. Sí, y una poca mierda.

Betty dice de sí misma que es, trabajadoraamiga de sus amigos y que cuida mucho de su gente y en especial de su familia. Que el amor es lo más importante y que el dinero es secundario y corrompe las conciencias. Sin comentarios.

MariDramas dice en su perfil que es alegre, optimista y soñadora.

Una compañera de trabajo que tuve hace tiempo que siempre llegaba tarde y se quedaba dormida un montón de veces porque no le había sonado el depertador decía valorar el compromiso y la seriedad por encima de todo, que no soportaba a la gente que decía una cosa y luego hacía otra, y que habría que fumigar a los mal-quedas. Angelica, qué lástima.

Y así podría seguir hasta el infinito. Me pregunto si realmente creen que son como se describen; si tienen una imagen de sí mismas tan distorsionada que no se ven como las ve el resto del mundo, sino a través de ese filtro, o más bien de la venda en los ojos que se han autoimpuesto.


Remember Festival

Publicado el 16-04-2012 | Etiquetas: , , ,

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- Oye, ¿es cosa mía o todos los tíos de esta discoteca están calvos?

- Sí, y el que no está calvo tiene dos palmos de frente. No es cosa tuya tuya, no: es lo que tiene montar una fiesta remember de los 90, que la mayoría de la gente tiene entre 30 y 40 años.

- ¡Pero esa edad es MUY PRONTO para que estén TODOS calvos y tan estropeados! No tomes drogas, son muy malas, mira como te quedas…

People of the night #1
Creative Commons License Photo Credit: fulzio rossi via Compfight

MiCari se indigna cuando le digo que si nos divorciamos, él rehará su vida antes que yo: todavía es joven, guapo, se está poniendo cachitas de tanto ir al gimnasio pero sin llegar a ser una masa amorfa de bultos, ¡y tiene pelo! Ese es el dato que despeja cualquier duda que hubiera.


¿Pero por qué no llaman?

Publicado el 05-04-2012 | Etiquetas: , , , , , , ,

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Nada menos que en 10, ¡diez! ofertas de empleo en las que han marcado mi candidatura como “incluida en el proceso”. Es decir, han leído mi curriculum y les ha gustado lo suficiente como para seguir viva en el proceso de selección. Es el paso previo a la entrevista de trabajo: envías tu curriculum, lo leen y o bien lo dejan pendiente (leído) o bien toman una decisión: o lo descartan o sigue en el proceso, y se supone que a partir de aquí te mandan un e-mail o llaman, conciertan una entrevista y vuelven a tomar una decisión, o te descartan tras la entrevista o sigues en el proceso. Vamos, esto lo conocemos todos los que alguna vez hemos hemos entrado en el proceso de búsqueda de empleo.

He disparado a todos los niveles de sueldo y a todos los grupos, con curriculums adaptados a cada uno y con el sueldo oculto tal y como Mi Cari me recomendó. Hasta he enviado algunos curriculums para ofertas de administrativa y de recepcionista, de las que me han descargado en cero coma, obviamente.

Diez ofertas en las que han leído mi curriculum, y les ha gustado. Bien. Y entonces ¡¿por qué coño no me llaman?!


Amistades que no te aportan nada

Publicado el 30-03-2012 | Etiquetas: , , ,

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Hace un par de días os comentaba que cada vez que quedo con MaryBetty me agarro unos cabreos de impresión porque esta chica le echa una cara dura alucinante, y a mí la gente que le echa cara dura para ir por la vida me cae gorda. Y me preguntábais que por qué sigo quedando con ella si no me aporta nada. Susana hizo un comentario del que soy muy fan: hay gente que es absolutamente inquerible como es el caso de MaryBetty, y de pacifista tiene lo justo para ir tirando. Muy fan.

Pues la verdad es que no sé qué responder, no sé qué me aporta esta relación además de disgustos, y es verdad que lo de que no fuese a mi boda, los motivos que me dio y el comportamiento que tuvo ya es como para hacerle cruz y ralla para los restos. Pero, por algún motivo, con ella no lo he hecho, y le volví a abrir la puerta en mi círculo de amigos.

Porque hay solo algunos colores que merecen ser reconocidos
Photo Credit: Elisa Rmz via Compfight

Quizá es porque la conozco desde hace más de 15 años, desde que estábamos en el instituto, y de alguna forma hay un vículo muy fuerte que me une a ella y que soy incapaz de romper por muchas borderías y por muchas cosas absurdas que haga, y por mucho daño que consiga provocarme. Es de esas amistades tóxicas de las que cuesta muchísimo librarte. Frenemies me recordó Wendeling que se llaman, amienemigos en castellano.

Y MaryBetty es tóxica. Es mala. Es veneno. MaryBetty hace daño por capricho, hiere con sus palabras y con sus acciones, es egoísta, solo piensa en sí misma y no le importa mentir, engañar y manipular para pasar por encima de cualquiera que esté a su alrededor para conseguir sus objetivos. Casi todos los amigos que teníamos la han apartado de sus vidas, menos yo, que sigo ahí, y quizá un amigo que se marchó hace años a vivir a 1.500 kilómetros de distancia, así que está relativamente a salvo de su veneno y que se limita a mantener el mínimo contacto de cortesía, nada más.

Incluso la familia de MaryBetty, que es bastante “especial” y también tiene lo suyo, le han reprochado su actitud y se niegan a apoyarla en todas sus locuras. No les puedo culpar por ello, la verdad.

Reese & Hayley Love Brownies!
Photo Credit: D. Sharon Pruitt via Compfight

¿Y por qué sigo yo ahí, al lado de una persona así? No lo sé, la verdad. Siempre ha sido igual, por lo que pretender que algún día cambie, sea consciente de su actitud y se convierta en otra persona es tener algo más que fe en la humanidad. No estoy segura de si lo que me aporta es un chute de realidad, el poder comprobar de primera mano que hay gente perversa por ahí que no dudaría en apuñalar incluso a sus amigos si estuvieran en riesgo sus intereses. MaryBetty me hace salir un poco de esa burbuja en la que a veces tendemos a encerrarnos, esa que nos hace creer que todo el mundo es bueno porque nuestros amigos son buena gente que nos apoyan y están ahí cuando los necesitamos. Pues no, la maldad existe, hay gente con la que no puedes contar y que te dará la espalda, y creer que todo es de color de rosa es una mala idea. MaryBetty me pone los pies en la tierra incluso sin darse cuenta.

Y quizá también hay un punto de ego, de auto-reafirmación, no sé, llámalo como quieras. Soy malvada, tengo un millón de defectos y a veces puedo ser también mala persona. No soy ninguna santa ni lo pretendo, pero creo que nunca he hecho daño a nadie gratuitamente, y sabe dios que hay gente por ahí que merece ser exterminada de la forma más dolorosa posible. Y MaryBetty es como un bálsamo para la conciencia: sé que soy mejor persona que ella y eso a veces viene bien para tranquilizar una conciencia atormentada. No soy tan bruja, hay gente por ahí que me da cien mil vueltas. Es un poco como le pasa a Florci con las mamás del parque, que no las soporta pero sabe que es mejor que todas ellas juntas.

Por eso cada vez que quedo con MaryBetty vuelvo enfadada pero me siento mejor persona. A lo mejor es eso lo que me aporta, más que la esperanza de que mi influencia la haga cambiar de actitud y entrar en razón, porque de eso ya he perdido toda esperanza si es que alguna vez la tuve.


La boda como negocio

Publicado el 28-03-2012 | Etiquetas: , , , , , , , ,

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Cada vez que quedo para tomar un café con MariBetty vuelvo de una mala hostia épica. Esta tía me dispara los chakras, las transaminasas y la mala leche, y así claro, a tomar por culo mi zen y a tomar por culo todo. Os aseguro que esta chica cada vez me pone más de los nervios. Tengo que contenerme para no cogerla por el cuello y ahogarla.

Tal que así...

Es que le echa un morro que no es normal, y a mí la gente cara dura me cae gorda.

Hemos estado hablando de su boda. Se casa en dos semanas y MaryBetty tiene un cabreo considerable porque no está consiguiendo hacer de su boda el negocio que pretendía.

Que esta iba a ser la boda más triste del mundo era algo que sabía yo y sabía todo el mundo menos la novia, por lo visto. No sé en qué mundo vive. No le quedan más que 4 amigos que la soporten porque es una borde, su familia es (siendo amables) digamos que bastante “peculiar”, no tiene un duro porque prefiere vivir del Estado en vez de trabajar porque por lo visto la crisis no va con ella, y ahora además esperaba hacer negocio con su boda. Alucina.

Wedding signs Creative Commons License Photo Credit: Jose Maria Cuellar via Compfight

Por eso decidió casarse lo antes posible, en cuanto le dieron fecha, y claro, se tiró a la piscina a organizar un bodorrio espectacular en apenas dos meses y medio, y suerte que no les dieron fecha para antes: porque quieren sacar pasta para no tener que trabajar. Lo siento, pero a mí eso me indigna.

Una boda es algo bonito, un momento en el que manifiestas tu voluntad de pasar toda tu vida al lado de la persona que amas y lo dejas patente en un compromiso por escrito. Ante Dios, un concejal o un juez de paz, da lo mismo. Y para que todo el mundo lo sepa, quieres compartir ese momento tan importante con tu familia y tus amigos. Por eso las bodas son tan bonitas y tan románticas, y a mí me gustan tanto.

No estoy diciendo que haya que tirar la casa por la ventana para casarse, tampoco. No me entendáis mal. Puede ser una boda todo lujo y glamour como la de Kate Middleton y el Príncipe Guillermo, puede ser una boda hortera y excesiva como la de Thalia, puede ser una boda original y por lo Jedi como la de LorzaGirl y Zarajota, puede ser una re-boda no-boda como la de Bichejo y Novio, o puede ser una boda sencilla y discreta como la de Eva y su pastelero. Lo que no admito es ni que sea a escondidas como la boda de Pe y Bardem, ni que sea un negocio como la que pretende organizar MaryBetty, porque eso no es una boda, es un paripé.

Que no digo que no estén enamorados, ni que no se quieran, esto no se lo voy a negar: seguro que son una pareja muy feliz que se quiere mucho y blablabla. Pero se casan por el dinero que esperan recibir de su familia y de sus amigos, para así no tener que trabajar, y por ahí no paso. No me da la gana.

There is nothing words can say on this our wedding dayCreative Commons License Photo Credit: Miguel Angel via Compfight

Ella ha hecho sus cuentas y eso de casarse le salía un negocio redondo, no te lo pierdas, ya hasta tenía asignado lo que le tenía que regalar cada uno:

  • Su madre le compra el vestido
  • Su abuela le paga el banquete
  • Su suegro, la entrada para el piso
  • Su cuñada tal, los anillos
  • Su cuñada que vive en Dinamarca, el viaje de bodas
  • Y como su novio tiene además otros 5 hermanos,
  • más el resto de familia y amigos, un sobrecito cada uno…

Me pregunto si habrá pedido las declaraciones de la renta del año pasado y las 6 últimas nóminas a todos los invitados para decirles cuánto le tienen que dejar cada uno en el sobre. Yo es que flipo, vamos.

Así pretendía ella tener la boda pagada y poder estar unos cuantos meses más sin dar ni golpe. ¡Ha descubierto que casarse es un negocio redondo! Pues nada, nena: este año te casas por lo civil, el año que viene por la iglesia católica, dentro de un par de años por el rito balinés, y así hasta que se te acaben las religiones, tienes carrete para rato.

Salvo que no, resulta que el negociete no lo es porque como es obvio los invitados le han dicho que cada cual aportará lo que pueda. A mí es que me parece muy feo entrarle a la gente a cuchillo preguntando antes por el regalo que por si pueden venir a la boda:

¡Hola! ¿Qué me vas a regalar? Que me caso…

Pues no sé, guapa, ya veremos. Para empezar, si me lo pones así ya me pensaré si voy.

Nadie quiere comprometerse a poner dinero para pagarle su boda, ni siquiera su familia. Le han dicho que algún detallito sí tendrán, claro, faltaría más, pero de ahí a pagarle la boda entera y encima darle dinero… como que no. Así que MaryBetty se ha enfadado con toda su familia y con parte de la familia de su novio porque no le quieren pagar la boda ni regalarle dinero para que se pase unos cuantos meses más en casa rascándose la barriga. Vamos, que se ha hecho ella solita el cuento de la lechera, y ahora que se le ha roto el cántaro está enfadada con todo el mundo. Porque, como siempre, la culpa nunca es suya, siempre es de los demás.

Y yo me vuelvo a casa con llagas en la lengua de tanto mordérmela y conteniendo la ganas de levantarme y darle dos hostias, ya me dirás si es que no se las merece. Con la cara de esta tía se podrían alicatar cuartos de baño.


Cosas que no me cuadraban en El Templo del Glamour

Publicado el 15-03-2012 | Etiquetas: , , , , , , ,

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Sigo dándole vueltas a lo que me ha pasado. Poco a poco voy recuperando el sentido, aunque todavía estoy algo aturdida. Recuerdo frases, cosas que no me cuadraban, y empiezo a ver cada vez más claro que era un tema de cultura empresarial, una cultura empresarial que percibía y con la que no encajaba.

El proceso de selección fue bastante extraño: tuve una entrevista larguísima por la mañana en Recursos Humanos donde me preguntaron hasta por mi primera comunión. Y a mediodía me llamaron para que fuese a hacer otra entrevista con dirección a la mañana siguiente. Todo muy flipante.

Hice la segunda entrevista con dirección, también muy larga y muy intensa, me preguntaron cosas diferentes, incoherentes, inconexas… Todo muy extraño. Me dijeron que el puesto para el que veían que yo encajaba no se había creado aún, como quien dice que lo iban a crear especialmente para mí porque no querían perderme y veían que podía aportar muchas cosas. Y me tuvieron tres semanas destrozándome las uñas de la ansiedad, sin dar señales de vida. Cuando por fin tuvimos la tercera entrevista con los jefazos, en un que pin que pan llegamos a un acuerdo se suponía que satisfactorio para todas las partes en menos de 5 minutos. O eso creía yo.

Me vendieron que era una startup y como tal la empresa era joven, dinámica, creativa, buenrollera, que trabajaba para grandes marcas que habían apostado por el proyecto aunque aún estaba en fase de desarrollo. No sé cómo todo eso no me olió a chamusquina desde el primer momento, porque la realidad una vez me incorporé era muy diferente: en realidad tenían “contactos” (vete a saber) en esas primeras marcas, y estaban esperando a que les ofreciéramos algo. Ah, coño, la cosa cambia un montón entonces…

Pero lo que más me dolía era la cultura empresarial, que desde fuera te vendan ese rollo de joven, creativa, buenrollera y tal, y luego una vez allí las cosas fueran muy distintas. En una startup tienes no solo la necesidad, sino casi la obligación de promover el talento y la creatividad, porque NO TIENES CLIENTES aún, no te puedes permitir el lujo de desperdiciar ni una pizca de talento. Pero ellos no sabían cómo (y temo que tampoco querían) hacerlo. Les interesaba más que la gente estuviera sentada en su sitio mirando la pantalla, callados y hablando con alguien por el chat de facebook, que teniendo ideas creativas en equipo junto a la máquina de café.

  • Si venían los jefazos y si nos veían hablando entre nosotros de trabajo nos pegaban la bronca por estar de tertulia.
  • Si hacíamos un chiste o una broma entre compañeros en un momento determinado, porque es lógico y normal si las jornadas son tan largas que en algún momento hagamos un comentario personal, nos preguntemos qué tal el finde o nos echemos unas risas, nos dijeran que teníamos que estar concentrados en nuestro trabajo y los temas personales los habláramos fuera, que no nos pagaban para eso.
  • Si nos levantábamos un momento aunque fuera para ir a por un café, nos preguntaban con retintín “¿es que no tienes trabajo?”
  • Constantemente venían visitas, inversores, socios… Y nos enseñaban como quien enseña a un amigo su jaula con los hamsters corriendo en la rueda. Era muy humillante.
  • Que nos pusieran objetivos imposibles de cumplir, lo digamos 4 personas del equipo (vamos, que no es que sea una percepción de una sola persona que no quiere dar ni un palo al agua), y nos digan que nos tendremos que quedar las horas que hagan falta y que ese no es su problema. Oye, no, perdona: sí es tu problema. Si nos has marcado unos objetivos y una fecha de entrega imposibles de cumplir, el problema es tuyo, no nuestro: o bajas los objetivos o retrasas la fecha, pero no tenemos que pagar los demás tu gilipollez.

Fraguel Rock CurryEn fin, son esos detalles de organización del trabajo, de cómo consideran los jefes que se tienen que hacer las cosas, el poco respeto hacia la vertiente humana de las personas que trabajan para ellos, porque más que trabajadores todos somos personas, con nuestras virtudes y nuestros defectos. En fin, son esas cosas que te hacen pensar “estos tíos son gilipollas, si se piensan que por ir con el látigo por la vida vamos a rendir más es que no tienen ni puta idea”. Y lo digo con conocimiento de causa, de alguien que tiene el culo pelado de dirigir equipos desde hace un montón de años. Y te planteas si es eso lo que quieres, y decides que no, que más te vale extender la red de nuevo y empezar a buscar otra cosa.

Pero contrataron a un jefecillo piltrafilla nuevo y no me dio tiempo. Estoy segura de que le contrataron por la mala hostia que se gasta, no me cabe duda, porque es del mismo palo que ellos solo que sin intentar disimular. Y desde que él entró ya fue todo cuesta abajo. Fue preguntando al resto del equipo por mí, por la espalda, a ver qué podía encontrar para utilizarlo en mi contra. Y tuvo la poca vergüenza de decírmelo en la reunión en la que me dieron la patada. Bicheando por internet, saltando de contacto en contacto, he encontrado su curriculum y me confirma mis sospechas: es un piltrafilla. Yo le doy cien vueltas en formación, en experiencia profesional y en conocimientos. Pero él es un jefe-cabrón y eso les ha cuadrado a los jefes con lo que buscaban para dirigir el cotarro y que no se les despendolen las ovejas.

Pero no es excusa, porque el jefecillo piltrafilla me pinchó para que entrara al trapo y yo entré. Porque soy tonta. Tooooonta. TONTAAAAAA. Y él aprovechó la ocasión que estaba esperando desde el primer día para darme la patada. Porque se lo puse a huevo.

He tocado algunas teclas, he activado algunos botones donde sé que en mi campo se mueven las cosas, y mañana tengo una entrevista. Deseadme suerte, que me va a hacer falta. Parada no me voy a quedar, pero encontrar trabajo siempre lleva tiempo, y con esta puta crisis aún más.


Martes y 13: despedida

Publicado el 14-03-2012 | Etiquetas: , , , , ,

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Si me vuelvo a reír algún día de las supersticiones y de la gente que cree que en Martes y Trece la mala suerte se concentra, si me vuelvo a reír de ellos, dadme un botellazo. O recordadme el día de ayer, que para el caso será lo mismo.

Hace un mes entré a trabajar en El Templo del Glamour. El templo del glamour de puertas para afuera, porque de puertas para adentro era más bien una casa de putas de media estrella con aires de grandeza. No nos entendimos bien desde el principio. Es lo que suele ocurrir cuando uno tiene aires de grandeza, es un pijomierda y un buen comercial, que pasa como en la casa de Gran Hermano: que todo lo magnifica. Y los jefazos del Templo del Glamour son muy buenos comerciales vendemotos. Me contaron una milonga y me la creí como cuando era joven e ingenua. Poco a poco fui descubriendo que de lo que vendían a la realidad había una distancia como se Salamanca a la luna, kilómetro arriba, kilómetro abajo. Me la colaron pero bien, y mira que yo tengo callo ya con tipos como esos.

Hace un mes entré en El Templo del Glamour y hace dos semanas y media entró un nuevo jefecillo, subalterno de los jefazos, para meter en vereda al ganado porque ellos están demasiado ocupados vendiendo motos por ahí y no quieren que se les despendolen las ovejas. Así es como tratan al personal, como ganado, como cachos de carne. Quieren contratar a los mejores, y ni los valoran ni los dejan que exploten todo su potencial. Y no encajamos bien. A mí el jefecillo, por el motivo que sea, no me daba buenas vibraciones, no sabría decir bien por qué pero no me caía bien. Tampoco es que sea tan raro: ni le puedes caer bien a todo el mundo, ni te puede caer bien todo el mundo, y con este piltrafilla había un rollo raro, más bien como un mal rollo en el ambiente que no sabía a qué era debido.

Y ayer me despidió. La primera vez en mi vida que me despiden, un puto martes y trece. Que el día es lo de menos, y estaba cantado, y además yo se lo serví en bandeja porque soy tonta. Toooooonta. TONTAAAAAA.

Me jode no haberme dado cuenta. El tío no me quería en su equipo, no sé por qué. Probablemente si él hubiera entrado antes que yo, no me habría contratado. No sé si es por miedo a que le pasara por encima porque yo ya había ocupado el mismo puesto que él antes, o que le parecía que iba demasiado sobrada o qué. Que yo sepa no hay un motivo más allá de que no tenemos química, y los motivos que dio para despedirme fueron del todo absurdos, aparte de arrastrar mi reputación por el suelo manipulando unos datos, o más bien mintiendo descaradamente, cosa que no le consiento ni a él ni a mi padre. Y me encendí, claro. Que una cosa es magnificar tus cualidades y esconder tus defectos, y otra muy distinta que te acusen de mentir y estar vendiendo una moto partiendo de mentiras. Y por ahí sí que no paso.

Los grandes jefes me han dicho que no me quieren perder, que aunque no esté directamente en el equipo quieren seguir contando conmigo para algunos proyectos como freelance. Que si se hubiera podido recomponer la situación con el jefecillo, yo seguiría trabajando allí, pero como se ha cerrado en banda es imposible. La verdad, no sé si lo dicen por quedar bien, como cuando te deja un novio y te dice “no es por ti, cariño, es por mí, tú te mereces algo mejor, quedemos como amigos“, o es verdad que quieren seguir contando conmigo, lo que significaría que aunque este gilipollas haya intentado arrastrar mi nombre por el suelo, no lo ha conseguido del todo. No lo sé. Estoy confusa y desorientada. Me han prometido que el lunes, con más calma y unos días para pensar, me harán una oferta de colaboración externa. Ya veremos. No me fío ni un pelo.

Resumiendo: que un piltrafilla que no me llega ni a la suelda del zapato me ha despedido y aún estoy flipando. Es la primera vez en mi vida que me despiden. ¿Que como estoy? Como si me hubieran dado un puñetazo en la boca del estómago, y aún no he recuperado la respiración.


Mentalidad de empresario

Publicado el 09-03-2012 | Etiquetas: , , , , ,

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Métetelo en la cabeza de una puta vez: que los empleados consideren que su jefe es un capullo no ayuda en absoluto a que den lo mejor de sí mismos. Ya está bien. Si la gente está motivada, trabajará con ganas; si vas con el látigo por la vida, conseguirás que se escaqueen con afición. Figura!

Ir presumiendo de empresa buenrollera y modernilla de puertas para afuera y comportarte como un pequeño tirano gilipollas de puertas para adentro hace que me den ganas de escupirte.

Y ya puestos, no puedes ir por la vida presumiendo de que te sale la pasta por las orejas y tener a tus empleados hacinados como ratas, porque además de la incomodidad física evidente, les estás transmitiendo la idea de que para ti no son más que cachos de carne que se pueden amontonar de cualquier manera. Y si encima te consideran un capullo, digamos que “el entorno” no ayuda demasiado a que te ganes su respeto. Ya, suponiendo que te importara, porque tú lo que quieres es ser admirado por tus Ray-Ban, tus zapatos italianos y tu traje de firma, y el conjunto solo ayuda a que te vean como un capullo engominado demasiado pagado de sí mismo. Y ya hemos hablado de lo que pasa cuando los empleados consideran a su jefe un capullo.


Estrategia

Publicado el 14-02-2012 | Etiquetas: , , , , ,

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¿Es mejor confiar en él, en que se acordará de San Valentín (se lo recordé el sábado pasado, y le dije bien claro que no espero ningún regalo, pero al menos el detalle de acordarse y mandarme un mensajito, ya que para mí es importante),y mañana agarrarme el cabreo padre porque no se ha acordado?

¿O se lo digo claramente, se lo recuerdo, y si resulta que ya tenía algo preparado para esta tarde cuando vuelva a casa, me cargo la sorpresa?

La verdad es que cabrearme me apetece cero, requiere demasiada energía que no tengo en este momento.

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