Días para olvidar

Publicado el 16-05-2012 | Etiquetas: , , , , , , ,

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Hay algunos días que preferirías que pasaran de largo, esos días en los que todo el universo parece confabulado para joderte a base de bien. Ayer tuve uno de esos días horribles en los que, si no me hubiera levantado de la cama, habríamos salido ganando todos.

Tenía una reunión en la City a las 12, pero a las 8 ya estaba en marcha así que tenía tiempo de sobra. O eso pensaba yo. Desayuné tranquilamente, leí la prensa, me di una ducha, y me puse a plancharme la camisa blanca impecable que me había preparado la noche anterior. Primer tropezón: tenía una arruga de esas que se hacen al sentarte que no salía ni a tiros. 20 minutos insistiendo, rociando la camisa con un vaporizador de agua y sudando a mares, y nada, esa arruga parecía dispuesta a acompañarme allí donde fuera.

Al final conseguí disimularla un poco, me vestí y me atrincheré en el lavabo para maquillarme. Me miré al espejo y ¡¡HORROR!! ¿Eso es mi pelo? ¿Dónde han ido a parar mis maravillosos rizos de recién duchada? A ver si con un poco de espuma conseguimos arreglar este desastre… Y me cae un goterón de espuma en mi camisa blanca impecable y recién planchada. Me cago en la puta, ya no tengo tiempo de ponerme a buscar y a planchar otra. Mojo la punta de una toalla, la rocío con un poco de jabón de manos y froto con energía. Intento secar la zona con el secador de mano rezando a todos los santos cristianos y paganos para que la espuma no deje mancha, pero seguramente me castigarán por mi ateísmo militante y tendré que acabar tirando la camisa.

El anillo de pedida me aprieta un poco, me lo cambio de dedo. Me lavo las manos para quitarme los restos de espuma pegajosa, y el anillo de pedida sale volando. Por suerte no se ha ido por el desagüe, pero le ha faltado un pelo. Lo rescato, lo dejo a salvo sobre el lavabo y trato de devolver los latidos de mi corazón a un ritmo normal. Creo que estoy hiperventilando.

Me lavo los dientes y un trocito de pasta de dientes verde me cae en la camisa. Ahora sí que esto no hay quien lo arregle, pero volvemos a empezar el proceso de nuevo: agua, jabón, toalla, frotar y secar. Para ir sobre seguro, me pongo un pañuelo rojo alrededor del cuello que hace juego con mis uñas, y acabo de maquillarme. Me pinto los labios de rojo intenso: labio superior de un solo trazo certero, labio inferior de un solo trazo patoso, y me salgo de la línea. Pienso: “¡maldita sea, a tu edad ya deberías saber hacer esto bien!”. Intento arreglar el estropicio y acabo pareciendo un cruce entre Drácula y un payaso triste. Vísteme despacio que tengo prisa, que decía mi abuela. Me lavo la cara y empiezo de nuevo.

Cuando acabo con el maquillaje, sorprendentemente sin tirarme nada en la camisa, salgo pitando a ponerme los zapatos, coger el bolso y salir echando chispas. ¿Sandalias marrones de cuña y bolso gris? ¿Con tejanos azul oscuro y camisa blanca? ¿En qué coño estaba pensando anoche? Cojo el bolso rojo, cambio todas las cosas de sitio, y me pongo las sandalias negras de tacón de aguja que llevan conmigo un montón de años, son todoterreno y ya se adaptan a la perfección a mis delicados pies. Una de las tiras está un poco floja, espero que no le dé por romperse precisamente hoy. Ahora sí que estoy perfecta: camisa blanca más o menos bien, tejanos azul oscuro, pañuelo rojo, bolso rojo, uñas y labios rojos, sandalias negras, pedicura perfecta también en rojo. Ahora toca llegar a tiempo a la estación, coger el tren y presentarme en la reunión segura de mí misma. O al menos aparentarlo.

Camino de la estación, algo ocurre. No. ¡No puede ser! ¡¡Se me ha desprendido una de las suelas de las sandalias!! ¡Esto sí que no me lo esperaba! Mierda, mierda y mierda. Un señor me ve y me indica dónde hay una ferretería cerca, solo tengo que comprar cola de zapatero para poder arreglar este desastre. Le doy las gracias, intento caminar como puedo, ¡¡y la otra suela se desprende también!! Hacía meses que no me ponía estas sandalias, las he tenido guardadas en el zapatero de la galería y seguro que de tanto darles el sol se han derretido y han perdido la adherencia. Nota mental: comprobar el resto de zapatos cuando llegue a casa, solo me faltaría ahora tal y como estoy de dinero empezar a tirar zapatos a lo tonto también. Pero ahora céntrate en lo principal: llegar a la ferretería, conseguir la cola mágica y arreglar este desastre como pueda.

Llego a la ferretería caminando como un hombre rana y pido la cola. El buen hombre me recomienda una muy fácil de usar, solo tengo que aplicarla en la suela, esperar 8 o 10 minutos y después pegar las partes y ya está. ¿Esperar 8 o 10 minutos? ¡Imposible! ¡Voy fatal de tiempo! Ya me ha costado la vida llegar hasta la ferretería caminando como un buzo con las aletas, y encima me he desviado del camino a la estación. ¿No me puede dar una cola de contacto, aplicar, pegar y salir corriendo? Me da una que parece Loctite pero es más cara, me abre con unas tijeras el chisme ese horrible de plástico con el que lo envuelven todo ahora, y me saca una silla de la trastienda. Es todo amabilidad. Como solo vale 4 euros y no llevo un duro encima tendré que tirar de tarjeta, así que para ahorrarme otro momento humillante, que ya llevo demasiados para ser tan temprano, le compro también un paquete de pilas y así me aseguro el tiro.

Me siento, me descalzo, intento quitarle el tapón al pegamento de contacto… ¡y no hay forma! Igual es por los nervios, pido ayuda y un hombre que había en la tienda intenta ayudarme también sin éxito. El ferretero lo intenta también y tampoco lo consigue. Así que como no le quedaban más de ese tipo, me da un pegamento de otra marca. Me dice que el que me da nuevo me irá incluso mejor que el anterior, y que me tiene que abonar un euro con cinco céntimos. Estoy tan alterada que paso por alto la cuestionable honradez del tendero, que me había vendido un producto más caro y peor aprovechándose de mi situación y de mi estado de nervios: si este pegamento funciona y puedo arreglar la suela de los zapatos, todo lo demás ya me da igual.

Parece que funciona, le doy las gracias y salgo cagando hostias hasta la estación. Ahora ya voy con el tiempo pegado al culo, un pequeño retraso del tren y llegaré tarde. Se me ha acabado el abono multiviajes, así que intento sacar uno nuevo de la máquina. Meto la tarjeta y noto que va un poco duro, la fuerzo un poquito, ¡y se queda enganchada! Con las uñas recién pintadas no consigo sacar la tarjeta así que pido ayuda. Por suerte había un chico de mantenimiento arreglando los tornos, que muy amablemente me echa un cable. Resulta que estoy tan atacada que he metido la tarjeta antes de seleccionar qué tipo de abono quiero y encima la he forzado, por eso la máquina casi se la come. Esta vez lo hago bien, indico primero que quiero un abono de 10 viajes y 3 zonas, meto la tarjeta y la coge a la primera. Joder, ¿algo más puede salir mal? Puede, mi día solo acaba de empezar.

Bajo las escaleras hasta la vía, ¡y una de la suelas del zapato que acababa de pegar se despega otra vez! Maldita sea mi suerte. Menos mal que en el tubito aún queda un poco de cola, me siento en el andén, me quito la sandalia y otra vez intento pegarla haciendo caso omiso a las miradas inquisitivas a mi alrededor.

Llega el tren. Voy con el tiempo MUY justo pero aún puedo llegar a tiempo. Intento relajarme los tres cuartos de hora de viaje que tengo todavía por delante leyendo algo.

Llego a la City 10 minutos antes de mi cita. Salgo a la superficie, me dirijo a paso rápido hacia el lugar donde habíamos quedado, ¡y la otra suela se vuelve a soltar! ¿Por qué el universo ha decidido ponerme la zancadilla precisamente hoy? Veo un hueco libre en un banco, y un guiri cargado con un mochilón pretende arrebatármelo. Lo siento, amigo, lo mío es una causa de fuerza mayor, tú estás de turismo. Me siento, me quito el zapato, escurro el tubito para sacar hasta la última gota de cola que le queda dentro, pego la suela como puedo y rezo todo lo que sé para que aguante al menos hasta llegar a mi cita, la vuelta a casa ya me da igual, ya me las apañaré, pero al menos llegar a la reunión con un mínimo de dignidad y no como una indigente zarrapastrosa.

Logro llegar al punto de encuentro con la hora justa, y allí no hay nadie. Le mando un mensaje a la persona con la que había quedado (no tengo su teléfono) y suplico que lleve encima algún tipo de teléfono inteligente que le permita recibir e-mails, que lo vea y que me diga algo. Investigo por todo el lugar, y por lo visto ha recibido el mensaje porque le veo salir de entre la multitud y acercarse a mí. A estas alturas estoy ya sudando como una condenada a la silla eléctrica caminando su última milla en el corredor de la muerte. Por favor, que no se vuelva a despegar la suela. Por favor, que no se vuelva a despegar la suela. Por favor, que no se vuelva a despegar la suela. 

La reunión va relativamente bien, el proyecto no me entusiasma porque noto que desde la dirección hay muchas carencias que afectan al business plan, ¡pero para eso me quieren a mí! Vale, me apunto. Tampoco es que tenga muchos proyectos para elegir últimamente. Mis sandalias resisten como unas campeonas. El viernes conoceré a su socio y al resto del equipo y acabaremos de cerrar el trato: sueldo, horario, incorporación… esas cosas tan ordinarias, vamos.

Aprovecho que estoy en la City y que las suelas parece que aguantan para intentar cobrar un Google-Cheque por la publi del blog que me llegó hace un par de semanas y aún no he tenido tiempo de cobrar. Es de CitiBank, así que tenía que ir expresamente y por tan poco dinero me daba un poco de palo, pero ya que estoy aquí aprovecho. Es la una y media de la tarde, cierran a las 2, hay 5 personas en la cola delante de mí y 2 detrás, y no hay nadie en el mostrador que atienda a los clientes. Deben ir sobrados.

Cuando por fin se digna a aparecer alguien que atienda, se ventila a los clientes que había delante de mí en un plis plas. Estupendo, dame la pasta de este google-cheque y me las piro yo también en un visto y no visto. Pero me dice que noooooooo, que no me paga porque “no es un cheque de ese banco, es un cheque de Citibank International“. ¿Perdona? ¿Qué milonga me estás contando, chaval? Resultado: que tengo que ingresar ese cheque en mi cuenta de mi banco de siempre. Y para eso tanto follón. Amos, anda. Total, que me quedo sin cobrar el cheque y tendré que ir a mi oficina a ingresarlo. Pues vale, venga, de vuelta a casa.

De camino a casa, ya en el tren, me suena el móvil. Lo cojo y nadie contesta. 20 segundos de “¿hola? ¿Sí? ¿Diga?” y decido colgar esa conversación absurda. Devuelvo la llamada, ya son más de las 2 de la tarde y me salta el contestador: “ha llamado a la empresa con una jefa de recursos humanos comprensiva y buenrollera, nuestro horario de atención es de 9 a 14 horas y de 16 a 20.” Vale, ya sé de dónde me llaman, quizá sean buenas noticias y he pasado la criba. Le mando un mail a la jefa de personal buenrollera diciéndole que probablemente me ha llamado pero no se oía nada, y que volveré a intentar llamarla sobre las 4. No me contesta, pero al cabo de un rato me vuelven a llamar: no he pasado la primera fase, no soy el perfil que buscaban. Ya, seguro que el perfil que buscaban era más del tipo rubia cañón con acento delicioso. En fin, ya me da un poco igual, es solo la guinda del pastel, y como hoy he medio-cerrado una colaboración, ya no me importa tanto lo de ese otro curro en el que me acaban de rechazar. El que tenga ganas de echarme a llorar es solo porque estoy con el síndrome pre-menstrual y los ovarios a punto de estallar, nada más.

Llego a casa, me caliento unos macarrones de los que sobraron de hace un par de días, porque a estas horas y con el día que llevo no me apetece lo más mínimo ponerme a cocinar: con la suerte que tengo hoy, seguro que enciendo el gas y explota. Me siento a la mesa, pongo la tele, me dispongo a ver una serie y un nuevo horror me acecha: uno de los discos duros, el más grande de todos, ¡ha muerto! Casi todo lo que había logrado recopilar por culpa de mi diógenes digital y que aún no he visto se ha ido a tomar por culo en un click.

¡¿Qué más me puede pasar hoy?! Ah, sí, jeje, esta tarde hay reunión de vecinos. Ya es que me da la risa tonta, porque seguro que me encasquetan a mí de presidenta. Pero no, por suerte no es tan grave: solo nos suben la cuota de la comunidad, deciden despedir a la señora de la limpieza, tenemos que fregar la escalera por turnos, y me ponen a caldo porque Pitufi ladra llora aúlla mucho cuando se queda sola. Mi vida es maravillosa. Seguro que si me corto las venas, el cuchillo estará oxidado y en vez de suicidarme acabo cogiendo el tétanos.

True story. Juro por mi vida que no he exagerado ni un poquito nada de lo que me pasó ayer. Soy así de desgraciada sin necesidad de exagerar.


Diógenes digital

Publicado el 12-05-2012 | Etiquetas: , , , ,

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200 series (más las que han caído exterminadas, y también las que ya he visto y no merecían seguir ocupando espacio). Casi 10.000 capítulos. Pelis y documentales aparte. Calculo que me quedarán todavía por ver, aproximadamente, unas 150 series, con sus miles de capítulos. Por no mencionar las que estoy buscando como loca a ver si alguien se enrolla y las sube, porque desde que palmó megaupload no hay quien encuentre.

Vale, en esos casis 10.000 capítulos hay series con un millón de temporadas, como Seinfeld, Frasier, Friends, Cheers, Curb Your Enthusiasm, los CSI’s de Las Vegas y Miami (el de Nueva York no, que tiene tanto carisma como un pescado hervido), Mentes Criminales, House, Mujeres Desesperadas y alguna más que ahora no recuerdo y que también duraba la vida. Y las series de una sola temporada, casi todas me las he pelado rápido después de verlas: normalmente, si estaban canceladas, salvo honrosas excepciones, ha sido por una buena razón. Pero admito que me cuesta mucho borrar series, son muy poquitas las que acabo eliminando y porque el espacio que tengo disponible es cada vez menor y hay que hacer sitio. Mi diógenes digital es de lo más persistente.

Captura obtenida del xbmc Media Center. ¡Este skin es una pasada!

No tengo ni idea de cuántas horas de tele implican algo más de cuatro Teras , y tampoco tengo la menor intención de calcularlo, pero deben ser como media vida por lo menos.

Cuando digo que, si me cortaran hoy internet, podría pasarme un montón de años todavía viendo series, como véis no lo decía en coña. Con razón cada vez leo menos (mi media ha bajado a un horrible libro al mes cuando solía ventilarme entre 4 y 5), y en el reader se me acumulan los blogs pendientes, cogiendo polvo los pobrecitos, sin que nadie los mire.

O logro alcanzar un equilibrio o me voy a acabar convirtiendo en un sofa potato.

Al menos es un vicio barato, porque hasta ahora entre cine, teatro y libros me dejaba una pasta que ahora no me puedo permitir gastar. Lo que me recuerda que todavía no han empezado a llegar las entradas para pre-estrenos del club FNAC que me prometieron que me enviarían cada dos semanas cuando me hice socia, y ya ha pasado más de un mes y todavía nada. ¿Alguno de vosotros es socio del Club FNAC? ¿Os llegan entradas para estrenos y pre-estrenos de cine, o me han tomado el pelo y solo sirve para los descuentos?


Competencia rubia

Publicado el 04-05-2012 | Etiquetas: , , , ,

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Ayer tuve una nueva entrevista de trabajo. De las tres que tuve la semana pasada, me he caído en dos procesos y en la que se supone que quedo viva no me interesa demasiado (es una de esas en las que disparaba a todo lo que se mueve), pero por lo menos seguir haciendo entrevistas me mantiene la moral arriba.

Me hicieron entrar en la oficina y sentarme en un sofá al lado del despacho de Recursos Humanos. Mi entrevista se retrasaba porque la que había antes que yo se había alargado más de la cuenta. Mala señal.

El despacho de RRHH estaba completamente acristalado y habían dejado la puerta abierta, por lo que desde donde yo estaba podía ver y escuchar todo lo que allí pasaba. Y me iba poniendo cada vez peor. Entrevistadora y entrevistada parecía que habían conectado, tenían buen feeling y se notaba. Y además la chica era una rubia guapísima sin ser explosiva, una monada y con una dulzura al hablar que encandila, con un acento europeo que no sabría identificar que le daba un punto exótico. Cuando salió del despacho la vi mejor: rubia, metro 65, delgadita, casi sin maquillar, muy sencilla, un pibón.

arachi
Creative Commons License Photo Credit: Alessandra Celauro via Compfight

Se despidieron y entonces me tocó a mí la entrevista. Sabiendo la competencia a la que me enfrentaba, intenté estar brillante aunque siempre me quedo con la sensación de que podría haberlo hecho mejor, la verdad es que estaba vez yo también noté ese buen feeling con la entrevistadora: fue abierta, intuitiva, comprensiva, flexible… Qué diferencia con la bruja del chiringuito del cabrón con pintas, que medía la razón que puede tener cada cual en una situación de conflicto según su jerarquía. Por cierto, que el jefecillo piltrafilla ya no está tampoco en la empresa, ha tenido que dejar el trabajo “por motivos personales” según dice. Ya, claro.

El caso es que la entrevista de ayer fue bien, aunque todavía tenían que entrevistar a varios candidatos entre ayer y hoy.

Si he pasado la primera criba, que no está nada claro porque soy gilipollas y siempre me olvido de destacar aquello que más les pueda interesar, la semana que viene tendré una segunda entrevista con los dos socios dueños de la empresa.

Si la rubia también ha pasado la primera fase, estoy jodida.


A tu edad ya deberías… #2

Publicado el 26-04-2012 | Etiquetas: , , ,

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Haber hecho puenting. Es de esas cosas que aparecen en casi todas las listas de cosas que hacer antes de los 30, pero va a ser que no. A los 22, cuando firmé mi primera hipoteca, empecé a desarrollar un extraño vértigo que me dejó paralizada a punto de lanzarme en tirolina y me jodió un fin de semana de barranquismo. Bonita manera de descubrir que había empezado a tener pánico a las alturas cuando nunca antes había tenido problema alguno en hacer el monguer entre cuerdas y mosquetones.

Haber visto El Padrino. Y Casablanca. Y Love Actually. Y Notting Hill. Cumbres cinematográficas, cada una en su género pero es que me dan mucha pereza. La única que he tachado de momento es Lo Que El Viento Se Llevó. Yo es que soy más de Los Vengadores y en esa línea.

… Saber usar la plancha de alisar el pelo. O, en su defecto, haber asumido mi rizosidad con orgullo. Estoy en ello, todo hay que decirlo.

… Haber desarrollado una cierta tolerancia hacia los jefes gilipollas. Porque mira que me he encontrado personajes en mi historial delictivo andadura profesional, pero nada, me sigue indignando. No tanto lo mucho que me provoca el Principio de Peter, como lo mucho que me cabrea que se premie la gilipollez y el doblar el lomo.

Haber aprendido a hacerme la manicura más o menos dignamente. O al menos a pintarme las uñas sin salirme de la línea. Porque me cuesta, me cuesta mucho y no me entiendo con los chismes que retiran la cutícula y esas cosas. Más o menos me entiendo con el cortauñas y la lima, pero manejar los pinceles de la laca de uñas con la mano izquierda todavía se me hace complicado y lo de la manicura francesa ya es para estecienes de élite.

Haber aprendido a usar la escoba sin barrerme los pies. Sobre todo por el pasillo, pero es un tema a perfeccionar cláramente.

También: A tu edad ya deberías… #1 | Era joven e ingenua #1  | Era joven e ingenua #2 | 10 cosas que hacer antes de los 30


Estar en paro engorda

Publicado el 23-04-2012 | Etiquetas: , , ,

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Joder que si engorda, ya te digo yo que sí. De esta voy a acabar como una bola.

Me levanto más tarde, hago menos ejercicio, con lo cual consumo menos calorías. Tengo más tiempo libre que dedico a ver la tele y a leer, actividades que ejercitan mucho la neurona pero lo que es el culo, más bien poco. Sí, hago las tareas de casa, pero las calorías que esa actividad consume me parece que son más bien discretas, y pasear a Pitufi tampoco es una actividad de mucho desgaste físico que digamos.

Pero lo peor de todo: me paso el día aburrida y comiendo guarrerías. Viendo la tele, espachurrada en el sofá o leyendo un libro, y con alguna bolsa de porquerías, palomitas, chocolate o sandwich de Nutella cerca. Y así, claro, pues no hay manera. Porque tampoco tengo dinero para ir al gimnasio y lo que son ganas, pues las justas.

Sweet Home II
Creative Commons License Photo Credit: Celeste RC via Compfight

Me da miedo pesarme, pero los pantalones ya me abrochan con dificultad. Estar en paro va a destrozar mi línea. Como no encuentre trabajo rápido, en dos meses voy a parecer una musa de Botero.

Esta tarde tengo una entrevista de trabajo. Voy a necesitar toda la suerte, el buen rollo y la energía positiva que pueda acumular, pero no sé de donde sacarlas.


Mis traumas infantiles #2: Ir a coger caracoles

Publicado el 17-04-2012 | Etiquetas: , , , , ,

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Estos días de lluvia paseando a Pitufi por el parque, con la tierra plagada de asquerosas lombrices, me ha recordado una actividad con solía hacer con mis abuelos cuando era pequeña después de llover: ir a coger caracoles. Es asqueroso, lo adiaba y lo sigo odiando, y si algún día tengo hijos juro solemnemente que nunca les someteré a semejante tortura.

Snails
Creative Commons License Photo Credit: Francisco Antunes via Compfight

Los caracoles son unos bichos repugnantes que te dejan las manos llenas de babas, que hay que cocer para “limpiarlos por dentro” (traducción: sacarles toda la mierda de sus intestinos cuando se cagan de miedo ante la perspectiva de una muerte segura) y después se supone que son un manjar delicioso cocinado en salsa, pero a mí me parece una marranada de altura.

Aún sigo traumatizada porque mi familia me obligara a esa práctica tan horrible. ¿Ir con los niños a coger caracoles después de la lluvia? ¡NO, NO y NO!


Perfume White Musk Libertine limited edition, de The Body Shop

Publicado el 12-04-2012 | Etiquetas: , , , ,

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Cuando estoy pelín bajeras, la aromaterapia me funciona bien para subirme los ánimos. Comprar cosas bonitas que huelen bien le hace sentir bien a cualquiera. Estuvimos en un centro comercial ayer por la tarde, y se me ocurrió pasar por The Body Shop y darme un caprichillo. Me encantan sus perfumes, sus geles de baño y la crema de manos.

En los perfumes, uso desde hace años Snow Musk, un agua de perfume fresquita y especial, de musgo blanco. Y para ocasiones especiales, uno más romántico de rosas. Y ayer me encontré con que han sacado una nueva línea de productos con base de la snow musk, una edición limitada de perfumes y esencias primaverales, veraniegas… Una pasada, y un drama para mi tarjeta de crédito, que ya está en las últimas.

La verdad es que me gustaron todas, pero preferida es esta: Snow Musk Libertine, que combina las dos esencias que me gustan de una forma muy agradable: musgo blanco y rosas. Ideal. Dulce, original y femenina. ¡Me encanta!

Lo probé y quedé enamorada de inmediato. Me he traído a casa el gel de baño, el perfume y una cosa que se llama “bruma corporal” y que sirve prolongar un poco más el perfume del gel de baño y se puede usar en la ropa, en el pelo, en la ropa de casa… Una pasada, y además viene en una cajita monísima que estaba de oferta. ¡Todos son ventajas! Porque la verdad es que el perfume es algo caro, bueno y el gel también para lo que suelen ser los perfumes en The Body Shop, pero no me importa.

Y supongo que funciona, porque al pasar la tarjeta me sentí como el culo, pero es oler el pijama o las sábanas y ya me siento mucho mejor.

Nota: NO me han pagado ni un duro por escribir este post, pero estoy abierta a escuchar ofertas. Que la vida de parada es muy dura.


A partir de ahora, ¡sí!

Publicado el 10-04-2012 | Etiquetas: , , , , , , , ,

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A partir de esta semana ya no sirven las excusas: me TIENEN que llamar. No me pienso separar del móvil en ningún momento, lo tendré siempre a tope de batería y a partir de hoy tienen que empezar a llamarme de un montón de sitios, de todas las ofertas de trabajo en las que se supone que “he sido incluida en el proceso“.

¡Pensamiento positivo!

Y tiene mérito, porque me siento como una mierda, así que veremos a ver cómo sale todo esto.

Me he levantado a las 7:20 de la mañana, he puesto una secadora con la ropa que lavé anoche, he desayunado y estoy planificando el día. Aunque esté en paro intento mantenerme razonablemente activa. No es que estar en modo maruja me motive especialmente, pero me marco objetivos cortos y los intento cumplir, y me sobra bastante tiempo para mí misma. Hoy toca lavar las fundas del sofá y limpiar el baño. Planazo. Lo bueno es que, en cuanto logre cumplir los objetivos del día además de las tareas habituales, tendré mogollón de tiempo para mí. Básicamente para ver la tele y comer porquerías.

Bueno, y esta tarde tengo la primera sesión del Club del Lectura de la biblio del barrio. Sí, estaba harta de ser una seta en casa y he decidido apuntarme al club de lectura de la biblioteca local, y esta tarde tengo la primera sesión. Si no sirve para conocer gente con intereses similares a los míos (¡gente que lee! ¡y que va a la biblioteca! ¡hoy en día!) o al menos con ciertas inquietudes literarias, como mínimo servirá para ponerme algo aceptable que no sea el chándal de pasear a Pitufi, peinarme como si no necesitara que me encierren en un manicomio e interactuar con otros humanos. Planazo, sí, ya lo sé.

También me he hecho social del Club FNAC. Se supone que cada dos semanas me enviarán entradas gratis para pre-estrenos de cine, y para pelis de estreno. Tanto si MiCari me acompaña como si no, al menos saldré de casa y me culturizaré, que hace la vida que no voy al cine.

24 hours of Flickr Party in Berlin
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Otro reto que me he marcado a partir de esta semana es llevar a Pitufi a hacer ejercicio a un parque para perros que está a diez minutos de casa. Ella conoce a otros perros y corretea un poco para rebajar panza, que buena falta le hace, y yo conozco a otros dueños de perros y por lo menos mantengo una conversación en la que oigo algo más que mi propia voz o el sonido de la tele.

Y sí, yo también soy consciente de que busco como sea actividades que impliquen contacto humano, porque en casa las cosas siguen igual. O peor, porque se me ocurren pocas cosas más nocivas para la autoestima que ser consciente de que tu marido no te tocaría ni con un palo.


Comparativa de media center para ordenar tus series

Publicado el 04-04-2012 | Etiquetas: , , ,

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Me aburro mucho en modo maruja. Ya he cambiado el media center por tercera vez, he reconfigurado de nuevo toda la biblioteca multimedia y he puesto al día los capítulos que me faltaban por descargar.

El primero que instalé fue el Media Player de Window’s en el 2010. Todo iba bien, estaba encantada y hasta compré el mando a distancia que nunca funcionó todo lo bien que me habría gustado. Tenía algunas pegas: ordenaba las series según las carpetas en las que las hubiera guardado, las carátulas correspondían a imágenes de los capítulos y no a las oficiales de las series, no mostraba los últimos capítulos añadidos y no marcaba los que ya habías visto, por lo que seguir muchas series a la vez con este media center no es tan fácil como con otros sistemas.

Media Center de Window's Media Player

El año pasado me pasé a Boxee, que es mucho más completo y sobre todo porque podía controlarlo desde el iphone sin necesidad de usar teclado y ratón. Mola porque sí que marca los capítulos vistos, puedes hacer una lista rápida de las series que estás viendo en cada momento de entre todas las que tienes descargadas, te actualiza la información de series y capítulos con IMDB de forma automática si renombras los capítulos con el nombre de la serie en inglés y te muestra los capítulos añadidos más recientes al principio con lo que seguir unas cuantas series a ritmo de emisión es más fácil. Pero tiene algunas pegas: no hay listas de reproducción automáticas por lo que entre capítulo y capítulo tienes que volver a coger el mando, y eso es un rollazo sobre todo para pegarte maratones de comedias que duran 20 minutos; si paras un capítulo, no funciona bien volver al punto de partida (en versiones anteriores sí que iba, pero en la última no), no puedes ocultar los capítulos ya vistos y últimamente la descarga de imágenes no funcionaba bien. Además, es lento de cojones.

Boxee Media Center

Boxee Media Center

Como han dejado de actualizar Boxee me he pasado al XBMC, que es como Boxee pero mejor, con todo lo que le falta al Boxee y todo lo que tenía pero dejó de funcionar. Además de que reproduce un capítulo después de otro sin interrupción, puedes marcar algunas series como favoritas para hacer tu lista rápida, tener en una pantalla los últimos capítulos añadidos y tener listas de reproducción, la base de datos de donde coge la información es TVDB, que tiene la ventaja de que sincroniza los títulos de las carpetas (así puedes llamar a los ficheros de dentro como te de la gana) con la base de datos de TVDB y también pilla los títulos en castellano, con la descripción de los capítulos y de las series en castellano. Así que las series españolas también las encuentra, cosa que a IMDB le cuesta la vida. También puedes ver toda tu biblioteca de pelis y series en el iPhone, lo que es un plus y que Boxee también tenía en la versión anterior pero ha perdido en la última actualización. Además XBMC es más rápido aunque la sincronización inicial es mucho más lenta, y además es algo más complicado de aprender a usar que Boxee pero una vez le pillas el truco es un cañón.

XBMC Media Center


La boda como negocio

Publicado el 28-03-2012 | Etiquetas: , , , , , , , ,

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Cada vez que quedo para tomar un café con MariBetty vuelvo de una mala hostia épica. Esta tía me dispara los chakras, las transaminasas y la mala leche, y así claro, a tomar por culo mi zen y a tomar por culo todo. Os aseguro que esta chica cada vez me pone más de los nervios. Tengo que contenerme para no cogerla por el cuello y ahogarla.

Tal que así...

Es que le echa un morro que no es normal, y a mí la gente cara dura me cae gorda.

Hemos estado hablando de su boda. Se casa en dos semanas y MaryBetty tiene un cabreo considerable porque no está consiguiendo hacer de su boda el negocio que pretendía.

Que esta iba a ser la boda más triste del mundo era algo que sabía yo y sabía todo el mundo menos la novia, por lo visto. No sé en qué mundo vive. No le quedan más que 4 amigos que la soporten porque es una borde, su familia es (siendo amables) digamos que bastante “peculiar”, no tiene un duro porque prefiere vivir del Estado en vez de trabajar porque por lo visto la crisis no va con ella, y ahora además esperaba hacer negocio con su boda. Alucina.

Wedding signs Creative Commons License Photo Credit: Jose Maria Cuellar via Compfight

Por eso decidió casarse lo antes posible, en cuanto le dieron fecha, y claro, se tiró a la piscina a organizar un bodorrio espectacular en apenas dos meses y medio, y suerte que no les dieron fecha para antes: porque quieren sacar pasta para no tener que trabajar. Lo siento, pero a mí eso me indigna.

Una boda es algo bonito, un momento en el que manifiestas tu voluntad de pasar toda tu vida al lado de la persona que amas y lo dejas patente en un compromiso por escrito. Ante Dios, un concejal o un juez de paz, da lo mismo. Y para que todo el mundo lo sepa, quieres compartir ese momento tan importante con tu familia y tus amigos. Por eso las bodas son tan bonitas y tan románticas, y a mí me gustan tanto.

No estoy diciendo que haya que tirar la casa por la ventana para casarse, tampoco. No me entendáis mal. Puede ser una boda todo lujo y glamour como la de Kate Middleton y el Príncipe Guillermo, puede ser una boda hortera y excesiva como la de Thalia, puede ser una boda original y por lo Jedi como la de LorzaGirl y Zarajota, puede ser una re-boda no-boda como la de Bichejo y Novio, o puede ser una boda sencilla y discreta como la de Eva y su pastelero. Lo que no admito es ni que sea a escondidas como la boda de Pe y Bardem, ni que sea un negocio como la que pretende organizar MaryBetty, porque eso no es una boda, es un paripé.

Que no digo que no estén enamorados, ni que no se quieran, esto no se lo voy a negar: seguro que son una pareja muy feliz que se quiere mucho y blablabla. Pero se casan por el dinero que esperan recibir de su familia y de sus amigos, para así no tener que trabajar, y por ahí no paso. No me da la gana.

There is nothing words can say on this our wedding dayCreative Commons License Photo Credit: Miguel Angel via Compfight

Ella ha hecho sus cuentas y eso de casarse le salía un negocio redondo, no te lo pierdas, ya hasta tenía asignado lo que le tenía que regalar cada uno:

  • Su madre le compra el vestido
  • Su abuela le paga el banquete
  • Su suegro, la entrada para el piso
  • Su cuñada tal, los anillos
  • Su cuñada que vive en Dinamarca, el viaje de bodas
  • Y como su novio tiene además otros 5 hermanos,
  • más el resto de familia y amigos, un sobrecito cada uno…

Me pregunto si habrá pedido las declaraciones de la renta del año pasado y las 6 últimas nóminas a todos los invitados para decirles cuánto le tienen que dejar cada uno en el sobre. Yo es que flipo, vamos.

Así pretendía ella tener la boda pagada y poder estar unos cuantos meses más sin dar ni golpe. ¡Ha descubierto que casarse es un negocio redondo! Pues nada, nena: este año te casas por lo civil, el año que viene por la iglesia católica, dentro de un par de años por el rito balinés, y así hasta que se te acaben las religiones, tienes carrete para rato.

Salvo que no, resulta que el negociete no lo es porque como es obvio los invitados le han dicho que cada cual aportará lo que pueda. A mí es que me parece muy feo entrarle a la gente a cuchillo preguntando antes por el regalo que por si pueden venir a la boda:

¡Hola! ¿Qué me vas a regalar? Que me caso…

Pues no sé, guapa, ya veremos. Para empezar, si me lo pones así ya me pensaré si voy.

Nadie quiere comprometerse a poner dinero para pagarle su boda, ni siquiera su familia. Le han dicho que algún detallito sí tendrán, claro, faltaría más, pero de ahí a pagarle la boda entera y encima darle dinero… como que no. Así que MaryBetty se ha enfadado con toda su familia y con parte de la familia de su novio porque no le quieren pagar la boda ni regalarle dinero para que se pase unos cuantos meses más en casa rascándose la barriga. Vamos, que se ha hecho ella solita el cuento de la lechera, y ahora que se le ha roto el cántaro está enfadada con todo el mundo. Porque, como siempre, la culpa nunca es suya, siempre es de los demás.

Y yo me vuelvo a casa con llagas en la lengua de tanto mordérmela y conteniendo la ganas de levantarme y darle dos hostias, ya me dirás si es que no se las merece. Con la cara de esta tía se podrían alicatar cuartos de baño.

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