La baja autoestima es un gran negocio
Publicado el 09-06-2011 | Etiquetas: autoescarnio, autoestima, belleza, depresión, dinero, glamour, mujeres, negocios
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Es común que somos las mujeres quienes, de siempre, hemos dedicado más tiempo, dinero y esfuerzos a cuidarnos, aunque como demostraba ayer, ellos cada vez están ocupando más espacio en el cuarto de baño con sus potingues.
También es común que nos preguntemos cómo es posible que los cánones de belleza sean cada vez más irreales, las modelos con cuerpos imposibles que fomentan la anorexia, las marcas de ropa que no se ponen de acuerdo con el tallaje… ¡Ay, amigos míos! Pues ¿por qué va a ser? Por el negocio. Hay todo un negocio detrás de que tengamos la autoestima por los suelos que no alcanzamos siquiera a atisbar, y no estoy hablando de peluqueras y fabricantes de chocolate. O al menos no solo de ellos. A ver, unos cuantos datos sacados de un estudio de Dove:
El 96% de las mujeres no se siente guapa
Esto es un mazazo. Al menos a mí, el dato así en crudo, me deja hecha polvo. No soy solo yo que me siento como como una mierda, me miro al espejo y me veo fea y gorda. En mayor o menor medida, todas las mujeres del mundo menos un 4% de top models (y alguna habrá que también) tienen una baja autoestima. No puede ser casualidad que tantas mujeres piensen igual.
El 59% de las mujeres encuestadas se siente presionada por los cánones de la belleza (¿y quien no?), si bien el 32% de ellas admite que esa presión proviene de ellas mismas, una presión mucho mayor que la que ejerce la sociedad (15%), los amigos o familia (5%) o los medios de comunicación (5%)
Cuánta ilusa hay suelta contestando encuestas…)
Más del 50% de las mujeres afirma que se sienten bien cuando se dedican un tiempo a cuidarse y a utilizar productos adecuados para ellas y hasta un 63% de ellas se encuentran más guapas tras un ritual de cuidados.
¿Hace falta que lo explique, o se explica por sí solo?


Es triste pero cierto. Somos demasiado exigentes con nosotras mismas. No imponen canónes imposibles que nosotras aceptamos sin rechistar. Movimiento indignación ya! Somos mediterráneas y tenemos curvas, celulitis y estrias, no porque no nos cuidemos, sino porque nos gusta disfrutar de la vida, de las tapitas, de las cañas, de los cubatas. Hay que vivirla la vida y no a través del espejo.
Yo no creo que sea exigencia con nosotras mismas, sino intentar adaptarnos a unos cánones sociales en los que es imposible entrar pero que nos han vendido como los únicos válidos para tener éxito social, y los acatamos porque “todo el mundo lo hace”. ¿Que ponen a un hombre a desfilar como una mujer? Pues nos lo tragamos igual y la consideramos la mujer más sexy y nos quedamos tan panchas. Y esos cánones nos están amargando la vida, ¡no se puede vivir encadenada a la báscula y a la calculadora de calorías!
Nos bombardean de pequeñas esa “imagen de mujer ideal” por todos los medios: tv, revistas, cine, etc. y así nos vemos, rechazamos lo que es natural (en sentido biológico) nos gastamos millones en cremas anticelulíticas, antiestrias, reafirmantes, nutritivas, antiarrugas, etc, nos apuntamos a clases de aerobic, de pilates, etc no comemos helado, ni tampoco ese bollo y nos hartamos de cerelaes integrales, yogures bífidus y ensaladas.
Habría que empezar por aceptarse a uno mismo pero por desgracia eso lo llevamos en los genes. Las tías tenéis que ser las más guapas para atraer al máximo de tíos posible y los tíos tenemos que ser los más fuertes, los más guays y los que tenemos el coche más grande (y digo coche por no decir otra cosa) para que el mayor número de tías se sientan atraídas por nosotros. Simple. El problema es que la más guapa sólo es una y el mejor sólo es uno. Los demás simplemente somos normales.
El ser humano es extraordinario. Hemos luchado contra nuestra naturaleza, hemos inventado la epidural, los antibióticos, los biberones… Y las cremas anticelulíticas. No deja de parecerme una incongruencia, todo sea dicho.
Creo que solamente queda ver el gran daño que llega a hacer la sociedad en ocasiones. Si, me ha tocado ver mujeres que son muy atractivas, pero ellas mismas afirman que son feas. Y saca “de onda”. Pero lo que también me ha tocado ver es el cambio de cuando son amadas, seguro lo hacen porque se sienten vacías.
He visto el cambio en mujeres, incluso que admito que son gorditas y feas, emitir una luz y autoseguridad, se aman cuando tienen a alguien queriéndolas. Pero una vez más, regresamos a la dependencia emocional de otras personas.
Interesante tema.