Esta mañana me he enterado de que hace cosa de un mes en agosto (joder, cómo pasa el tiempo, ¿han pasado ya más de 3 meses desde el verano?) murió una persona que en su dÃa me puteó con saña. Un absurdo accidente de moto, con lo sensible que estoy con el tema.
En su momento le consideré mi amigo y le eché una mano siempre que me lo pidió, y él me lo pagó poniéndome a los pies de los caballos, hundiendo mi reputación y haciéndomelo pasar fatal. No habÃa vuelto a pensar en ello, pero cuando algún amigo común me pregunta qué fue de él y si nos seguimos viendo, todavÃa siento escalofrÃos de lo mal que lo pasé en aquella época.
Ahora esta persona ha fallecido, y lo que toca en estas situaciones (supongo) es decir que qué pena, que era una buena persona y que lo siento mucho. Pero serÃa mentira, y tener un blog para mentir en él es del género absurdo. No me da ninguna pena (tampoco es que me alegre, indiferencia serÃa lo más cercano), no era una buena persona sino un mentiroso, borde, faltón, y bastante capullo y su muerte no me conmueve lo más mÃnimo. Tampoco conocÃa a su familia, asà que ni siquiera puedo decir que lo sienta por ellos para aliviar aunque sea ligeramente mi conciencia.
Imagino que es de ser rencorosa y mala persona no ser capaz de sacar la vena empática, o al menos acordarme de los buenos momentos en vez de los malos, pero es que se me hace muy cuesta arriba recordar con cariño a quien me hizo tanto daño.
Salvando las distancias, todo esto me ha recordado a cuando falleció el padre de mi ex. Mis suegros estaban divorciados, a Dios gracias, porque el padre de mi ex era un alcohólico maltratador que pegaba a su mujer y a sus hijos. Por suerte, mi ex-suegra se libró de él a tiempo. El tipo tenÃa 11 hermanos y vivÃa solo y tirado en una habitación rodeado de mierda, porque ninguno se habÃa querido hacer cargo de él, asà serÃa la buena pieza. Por supuesto, no trabajaba y vivÃa de mendigar en la puerta de las iglesias, y de una pensioncilla que le habÃan conseguido los asistentes sociales, porque a los parásitos inmundos también hay que mantenerlos.
Cuando el hombre murió, de cirrosis o de hepatitis, o de las dos cosas, no me acuerdo bien, lo enterró el ayuntamiento porque entre los 11 hermanos no lograron reunir lo suficiente para comprar un nicho. No les culpo, yo si pillo una cucaracha muerta la tiro por el water, no le organizo un entierro. Pero que me pongas cara de pena y hagas pucheros porque se te ha muerto un hermano al que hace 20 años que no ves, y del que no has querido saber nada a pesar de saber que vivÃa tirado en la calle, pues me cuadra menos. Eso sÃ, en la misa y en el velatorio todo eran pobrecito qué lástima.
Supongo que todo eso es lo normal y la mala persona soy yo, por rencorosa.