El café, en taza por favor

Publicado el 24-05-2011 | Etiquetas: , , ,

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No entiendo a la gente que se empeña en pedir el café en vaso salvo, como mucho y haciendo un esfuerzo, si lo pides con la leche natural o con hielo. Y aún así me parece un capricho sin mucho sentido, pero es que si lo tomas como la gente normal y como es debido, es decir con la leche caliente, pedirlo en vaso en vez de en taza es ridículo.

Esta mañana, en el bar de siempre había una camarera nueva. Una clienta ha pedido un café en vaso y a mí, por alguna extraña propiedad asociativa, me lo han servido igual. Me he abrasado los dedos y he necesitado tres servilletas para poder tocar el vaso. El café en vaso solo tiene permiso para pedirlo los machos muy machos con tales callos en los dedos que no necesitan asa para sujetarlo porque no notan ni el frío ni el calor.

cortado en vaso

Si el ser humano ha sido capaz de inventar un sistema tan sofisticado como las asas para sujetar recipientes ardiendo, ¿por qué hay gente estúpida que se empeña en rechazar el progreso? ¿Qué somos, amish?

café con leche en taza

Mañana le voy a pedir un zumo en una copa de champán. A ver qué cara se le pone.


Las malas de la película

Publicado el 13-04-2011 | Etiquetas: , ,

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malefica

Las malas son un colectivo incomprendido. Les hace falta una buena campaña de marketing. Están absurdamente desprestigiadas y no gozan de las simpatías que deberían por parte del gran público. El lugar que les corresponde en el imaginario popular ha sido ocupado por una panda de cursis absurdas pero con un gran asesor de imagen, las princesas.

Así empieza el último post de Moli. Os recomiendo que no os lo perdáis. También vale mucho la pena, en la misma línea, su post comparativo entre gacelas y leonas. Admiro a Moli porque tiene el sentido del humor que a mí me falta para decir lo que pienso: lo mío es pura mala baba y claro, no mola igual.


Reflexiones psicópatas

Publicado el 18-03-2011 | Etiquetas: , , , , ,

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Cualquiera puede ser encantador si no le importa mentir y decir todas las cosas estúpidas, obvias y nauseabundas que la conciencia suele reprimir en la mayoría de la gente.

He empezado a leer El Oscuro Pasajero. Si existe en algún sitio la definición de “placer culpable”, dudo que se adapte mejor a ninguno otro ejemplo.


Decepcionada con el género humano

Publicado el 31-01-2011 | Etiquetas: , , , , ,

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Llevo una temporada bastante decepcionada con el género humano en general, y con la gente de este país en particular. No hago más que ver a mi alrededor gente que se queja por todo pero no hace nada; gente que critica, llora y patalea, pero no mueve un puto dedo para mejorar su situación; gente que espera que sean los demás quienes les resuelvan sus propios problemas. Todo el mundo quiere que les resuelvan la vida, que se lo den todo hecho, pero no quiere mover un dedo para conseguirlo. Por supuesto, de hacer algo por los demás o intentar mejorar la vida de su colectividad, ya ni hablemos.

Sí, por supuesto que hay gente guay que se preocupa por los demás y hace cosas por los demás. Hasta que se dan cuenta del mundo en el que viven, y llegan a la conclusión de que lo más práctico es mandarlo todo a la mierda, y que les den por el culo a todos esos lloricas, no merecen que malgastemos en ellos nuestro tiempo y nuestro esfuerzo en una panda de huevones. Podríamos fundar la República Independiente de la Gente Maja, y en Andorra nos sobraba sitio. No sé por qué me incluyo, porque yo no muevo un dedo por nadie ni aunque me paguen por ello.

Aquí todo el mundo va a lo suyo, menos yo, que voy a lo mío.

Tristeza y decepción

Los seres humanos me caen mal.

Post Data: que lo más buscado en el blog (con mucha diferencia) desde que instalé el contador de visitas sea el vestido de novia de Thalia no ayuda nada, dicho sea de paso. HOYGAN.


Me he cansado de ser una princesa

Publicado el 30-11-2010 | Etiquetas: , ,

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Elphaba Bruja Mago de OzAhora me apetece mucho más ser una bruja durante una temporada, me parece mucho más atractivo y además creo que va más con mi actitud últimamente. No quiero ser buena, no quiero sonreír si no me apetece, quiero decir las cosas como las siento y olvidarme de lo políticamente correcto. Así que por una temporada se acabó ser una princesita constreñida por el protocolo y las reglas y me voy a soltar la melena.

No os asustéis: es temporal. Esto va a ser la Navidad, que saca lo peor de mí. Tantas fiestas teniendo por obligación que ponerle buena cara a familiares a los que no soportas y con los que el resto del año no tienes relación, tiene como consecuencia que la mala baba se acumula, y al final acaba pagando el pato el blog.


Actitudes que me cabrean

Publicado el 18-11-2010 | Etiquetas: , , , , ,

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mi jefe es un completo idiotaNo soy ni mucho menos de las que creen tener la sartén por el mango. Es más, creo que las relaciones laborales se basan en la confianza mutua y en la buena fe de las partes, y que luego hay excepciones (y para eso están los tribunales -o la web mi jefe es un cabrón). Esta confianza en la responsabilidad de las personas, en la buena fe y en la reciprocidad es lo que hace que la relación con mis chicos funcione: no los considero recursos humanos sino personas, con sus circunstancias y su vida al margen del trabajo, pero en quienes puedo confiar (y eso que me cuesta horrores delegar, es una de mis muchas contradicciones).

Mientras mis chicos rindan y el servicio esté cubierto atendiendo a los ratios de calidad (para que no me puedan decir que los funcionarios lo hacen mejor), no me importa si salen más o menos veces a fumar, si van a la máquina a por una coca-cola para hidratar la neurona, si se pasan desayunando 15 minutos, 20 o 30, o si hacen una pausa de vez en cuando para mirar el facebook o el hotmail. Son muy tolerante con las pausas productivas, pero lo que ya no llevo tan bien es el escaqueo. También es verdad que mis chicos son en general responsables, salvo Mike. Mike es la excepción que confirma la regla.

Mike es el típico que a las 9 en punto está fichando, y si llega 5 minutos antes se espera en la puerta para no regalarle 5 minutos de su tiempo a la empresa. Eso sí, a las 2 menos 5 se le cae el boli, porque necesita 5 minutos (lo tendrá calculado, supongo) para apagar el equipo, recoger sus cosas y esperar junto al reloj de fichar a que den las 2 en punto para largarse cagando hostias. Y durante el tiempo que está en la oficina, procura pasarse las horas muertas mirando a las musarañas y haciendo ver que piensa, aunque le haya encargado una tarea absurda y rutinaria que podría hacer un mono amaestrado mientras se quita las pulgas. Que se escaquee lo llevo mal, pero que pretenda tomarme el pelo lo llevo peor.

He dicho que en las relaciones laborales creo en la reciprocidad, y por tanto si doy es esperando algo a cambio. Soy su jefa, no su madre. Les dejo que se organicen las vacaciones de verano (y fue una mala idea: se largaron todos en agosto convencidos de que era lo mejor porque había menos trabajo, y luego se nos amontonó todo el follón en septiembre), nos repartimos los puentes y no me importa que se guarden días para usarlos a su conveniencia. Si uno me dice que el miércoles llegará a las 12 en vez de a las 9 porque tiene un examen a primera hora, le doy también fiesta el martes para que estudie, que si no no duerme por la noche y es peor; si otra me dice que el jueves tiene un concierto y si puede venir de mañana en vez de tarde, organizo los turnos de esa semana y la dejo que el viernes en vez de a las 9 entre a las 10 y llegue descansada, que dormida no me sirve de mucho. Y no se me ocurre descontarles las horas, ni días de vacaciones, ni pedirles que lo recuperen, ni contar si llevan ya 2 ó 3 días libres por asuntos propios. En general sé que si mis chicos están contentos trabajan mejor y rinden más, y su lealtad hacia la empresa es mucho mayor. No se me ocurre pensar que deben vivir por y para el trabajo: si la empresa no es suya, es absurdo pedirles que se comporten como si lo fuera.

Si yo me comporto así con ellos, espero lo mismo de ellos conmigo. Ellos saben que hago todo lo que puedo, y por lo tanto espero que ellos hagan algo parecido por mí en la medida de sus posibilidades. Por ejemplo, si nos piden que demos un servicio nuevo que nos implica 3 horas a la semana, y resulta que tiene que ser los viernes por la tarde, yo lo voy a tener complicado para contratar a una persona con esa jornada laboral tan absurda, así que la primera opción es repartirlo entre mis chicos: somos 7, así que tendríamos que pringar un viernes cada mes y medio, y saben perfectamente que el que les toque será pactado entre todos siempre que podamos. Y, por supuesto, esas horas se pagan a precio de horas extra. Faltaría más. Sé que trabajar un viernes por la tarde es una putada, pero si es un viernes cada mes y medio, sabes con casi dos meses de antelación cuando será, sabes que lo más probable es que no te coincida con ningún plan previo, y además te lo pagan, me parece a mí que la cosa no es tan dramática. Y no parece ser un drama para nadie excepto para Mike. Su jornada laboral los viernes es de 8 a 3, y se niega rotundamente a modificarla. Su contrato finaliza el 23 de diciembre, y me parece que yo me voy a negar rotundamente a renovarlo.

Me jode esa actitud de mirar solo por él y al resto (no solo a mí, sino a todo el equipo) que les jodan, porque en vez de una vez cada mes y medio, les tocará pringar una vez cada 5 semanas. Podría llegar a entender su negativa si me diera algún tipo de explicación razonable, pero todos sus argumentos han sido que no y punto. Pero lo que me pone enferma hasta el absurdo, hace que se me nuble la vista y entre en combustión es la frase en mi contrato pone. Sí, ya sé lo que pone en tu contrato porque lo redacté yo, y además de tu firma, te recuerdo que también lleva la mía. Y también sé lo que pone en el convenio colectivo, porque las mejoras voluntarias las pacté yo con el comité de empresa. Y si me apuras, también sé lo que pone en el Estatuto de los Trabajadores. Y si todo eso lo mejoramos cuando a ti te viene bien, lo lógico es que cuando hace falta arrimar el hombro, se arrime también, que no os estoy pidiendo que me construyáis las pirámides en un fin de semana, joder.

Pero oye, que si hay que ser legalistas y cumplir a rajatabla lo que pone en su contrato, lo vamos a ser: por ejemplo, tienen 5 minutos de descanso visual. Vale, pero dentro de la oficina. Cada vez que salga a fumarse un cigarro, a fichar, y los minutos de más a partir de ahora va a tener que recuperarlos (y sé que eso le va a joder infinito). Si sale a desayunar fuera, a fichar en la salida y en la entrada (y estoy siendo razonable, porque si se me pone, no se desayuna ni fuera ni dentro y en paz, que si hacen jornada partida no tienen derecho), y ese tiempo también lo va a tener que recuperar. El plus de productividad, he decidido que no se lo ha ganado este mes porque no ha alcanzado los objetivos.

Y así, todo lo que se me ocurra. Que a mí más vale tenerme de amiga que de enemiga.


No entiendo por qué el asesinato está tan mal visto #2

Publicado el 27-10-2010 | Etiquetas: , , , ,

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atascoMadres que aparcan sus todoterrenos en la puerta del colegio cual manada de elefantes, y bloquean toda la calle incluido el carril bus.

Merecen morir.

Es más: merecen morir DENTRO de sus todoterrenos. ¡Qué ganas de prenderles fuego con ellas dentro, rediós! Un buen correctivo para que abandonen su actitud invasora.

Aunque lo del fotomultas tampoco me parece mala idea, solo que bastante más lento que mi propuesta sin duda.


Series que me dan pereza

Publicado el 23-10-2010 | Etiquetas: , , , , , ,

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Tengo el disco duro a reventar de buenas series, esas que los gurús del medio recomiendan con vehemencia por mucho tiempo que haya pasado desde que finalizaron. Pero hay algunas que me dan una pereza inmensa, me engancho a pedorreces como Vampire Diaries (Crónicas Vampíricas), Secret Diary of a Call Girl (Servicio Completo), Gossip Girl, Glee o incluso Pushing Daisies (Criando Malvas), y en cambio no me animo a ponerme con esas grandes series que no debería perderme, pero es que me dan mucha pereza.

Algunas de las que están ahí esperando, cogiendo polvo a la espera de que me anime a darle al Play! a ver si vosotros me dais algunas razones más para que me ponga con ellas definitivamente. Aunque también os aviso que después del chasco de Lost, las recomendaciones de series (al menos para mí) cotizan a la baja.

El Ala Oeste de la Casa Blanca (The West Wing). ¡Uf! Politiqueo. Pereza, no: lo siguiente. Me encanta Aaron Sorkin, me encantó Studio 60, pero ¿una serie de políticos? ¿En serio? ¿Y encima americanos? Perezón elevado al cubo.

the west wing el ala oeste de la casa blanca

A dos metros bajo tierra (Six Feet Under). Un drama sobre una familia que tiene una funeraria y en cada capítulo reflexionan sobre un aspecto determinado de la vida y la muerte. Si la política me produce pereza, la filosofía en forma de drama, más que pereza es somnolencia. Es pensarlo y vostezar.

a seis metros bajo tierra six feet under

Mad Men. O la serie donde nunca pasa nada. Mi problema con esta serie es que el ritmo es tan lento que no me animo.

mad men

Los Soprano. Uf, mafiosos. Quita, quita.

los soprano

Cómo conocí a vuestra madre (How I Met Yor Mother). He visto algunos capítulos sueltos, y he leído mucho (mucho) sobre ella, es casi la comedia imprescindible por definición. Pero no puedo evitarlo, Ted Mosby me aburre, su historia no me engancha, el personaje de Neil Patrick Harris que entusiasma a todo el mundo a mí me resulta demasiado cargante, y Robin me parece una intensa sin gracia.

como conocí a vuestra madre how i met yor mother

¿Alguien puede darme una buena razón para sacudirme la pereza y empezar a ver esas series que todo el mundo recomienda, superar las pedorreces absurdas a las que estoy enganchada y convertirme en una glamourosa gafapasta?


Se venden órganos humanos. Precio negociable

Publicado el 18-10-2010 | Etiquetas: , , , , , , ,

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Herencia: facturas

Imagen cortesía de Ubarboc

Estoy acojonadita viva. MiCari está pendiente de recibir una herencia que, por la información que tenemos (que es escasa), se presupone considerable. Y pensaréis “¡qué buena noticia!“. Pues no. Lo sería de no ser por un asuntillo llamado impuesto de sucesiones, y que no me deja dormir desde que me enteré de lo que se nos venía encima.

El tema tiene que estar solucionado a principios de año como muy tarde, pero no tenemos ni la menor idea de lo que nos vamos a encontrar, aunque por lo poco que sabemos calculo que es una pequeña fortuna. El bocado que se llevará el Estado, me refiero, no lo que heredemos.

Bueno, pues con parte de lo heredado se paga el impuesto, ¿no? Pues tampoco, porque tal y como está el mercado actualmente, los bienes que componen la herencia son difícilmente transformables en dinero, que es el idioma que entiende Hacienda para pagar el impuesto. Que yo por mi parte estaría encantada de negociar pagarles con cariño y amor, pero me parece que tampoco les vale. Peseteros asquerosos…

Y, por si fuera poco, para acabar de arreglar mi estado de nervios, no sabremos a ciencia cierta lo que hay hasta prácticamente el último minuto, cuando para poder aceptar la herencia tengamos que buscar el dinero contra reloj hasta debajo de las piedras. Ideal para tranquilizar a cualquiera.

Os aseguro que en este momento prostituirme, vender mis órganos en el mercado negro o hacerme narcotraficante no me parecen en absoluto opciones descabelladas.


Historias paranormales sucedidas en el autobús

Publicado el 15-10-2010 | Etiquetas: , , , , ,

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elvis gordi
Foto cortesía de Esthertxu

Imagina un autobús de 55 plazas de las que normalmente van ocupadas menos de 10. Imagina que lo cojo una vez por semana para ir a otra localidad de mi provincia. Imagina que me subo en la primera parada y tres paradas más allá, antes de salir de mi ciudad, se sube CADA VEZ una señora bien entrada en años pero que cree que tiene 22 y que todos los mozos macarras del mundo la están mirando. Por ello, se pone en las orejas unas argollas del tamaño de un CD, lleva unas uñas extralargas curvas, cortadas cuadradas y pintadas de colores chillones. Se viste con una mezcla de extravagancia y ordinariez. Se echa encima todo lo que pilla en el armario: gorra de ganchillo de lana con visera, foulares varios, collares, capas. Imagina lo peor: va siempre cargada con cinco o seis bolsas de plástico a reventar.

Por supuesto, no hace falta mucha imaginación para intuir que SIEMPRE se sienta en el asiento que está a mi lado, donde normalmente tengo colocado el bolso, estando el autobús prácticamente vacío.

Hasta que ya no pude más y cuando un día se sentó a mi lado me levanté yo y me senté dos filas más allá. Me preguntó qué pasaba y le dije que me parecían ganas de fastidiar que con 50 plazas a su disposición yo tuviera que ir estrujada entre sus bolsas y sus trapos. No dijo nada, puso cara de ofendida, pero a partir de ahí ya no lo hizo más.

La protagonista de este suceso paranormal ocurrido en un autobús interurbano es Kotinussa, y nos lo ha explicado en los comentarios de una historia mucho más mundana sobre una bordería mía, pero creo que la anécdota es tan buena que merecía mucho más protagonismo.

Además, me muero de curiosidad por saber cómo continúa. La señora de las bolsas y los trapos ¿se fue a incordiar a otro pobre pasajero, o a partir de entonces se sienta sola en el autobús?

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