Cosas que no me cuadraban en El Templo del Glamour
Publicado el 15-03-2012 | Etiquetas: ascazo, cabreo, en paro, genocidio, humillación, idiotas, trabajo, Typical spanish
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Sigo dándole vueltas a lo que me ha pasado. Poco a poco voy recuperando el sentido, aunque todavÃa estoy algo aturdida. Recuerdo frases, cosas que no me cuadraban, y empiezo a ver cada vez más claro que era un tema de cultura empresarial, una cultura empresarial que percibÃa y con la que no encajaba.
El proceso de selección fue bastante extraño: tuve una entrevista larguÃsima por la mañana en Recursos Humanos donde me preguntaron hasta por mi primera comunión. Y a mediodÃa me llamaron para que fuese a hacer otra entrevista con dirección a la mañana siguiente. Todo muy flipante.
Hice la segunda entrevista con dirección, también muy larga y muy intensa, me preguntaron cosas diferentes, incoherentes, inconexas… Todo muy extraño. Me dijeron que el puesto para el que veÃan que yo encajaba no se habÃa creado aún, como quien dice que lo iban a crear especialmente para mà porque no querÃan perderme y veÃan que podÃa aportar muchas cosas. Y me tuvieron tres semanas destrozándome las uñas de la ansiedad, sin dar señales de vida. Cuando por fin tuvimos la tercera entrevista con los jefazos, en un que pin que pan llegamos a un acuerdo se suponÃa que satisfactorio para todas las partes en menos de 5 minutos. O eso creÃa yo.
Me vendieron que era una startup y como tal la empresa era joven, dinámica, creativa, buenrollera, que trabajaba para grandes marcas que habÃan apostado por el proyecto aunque aún estaba en fase de desarrollo. No sé cómo todo eso no me olió a chamusquina desde el primer momento, porque la realidad una vez me incorporé era muy diferente: en realidad tenÃan “contactos” (vete a saber) en esas primeras marcas, y estaban esperando a que les ofreciéramos algo. Ah, coño, la cosa cambia un montón entonces…
Pero lo que más me dolÃa era la cultura empresarial, que desde fuera te vendan ese rollo de joven, creativa, buenrollera y tal, y luego una vez allà las cosas fueran muy distintas. En una startup tienes no solo la necesidad, sino casi la obligación de promover el talento y la creatividad, porque NO TIENES CLIENTES aún, no te puedes permitir el lujo de desperdiciar ni una pizca de talento. Pero ellos no sabÃan cómo (y temo que tampoco querÃan) hacerlo. Les interesaba más que la gente estuviera sentada en su sitio mirando la pantalla, callados y hablando con alguien por el chat de facebook, que teniendo ideas creativas en equipo junto a la máquina de café.
- Si venÃan los jefazos y si nos veÃan hablando entre nosotros de trabajo nos pegaban la bronca por estar de tertulia.
- Si hacÃamos un chiste o una broma entre compañeros en un momento determinado, porque es lógico y normal si las jornadas son tan largas que en algún momento hagamos un comentario personal, nos preguntemos qué tal el finde o nos echemos unas risas, nos dijeran que tenÃamos que estar concentrados en nuestro trabajo y los temas personales los habláramos fuera, que no nos pagaban para eso.
- Si nos levantábamos un momento aunque fuera para ir a por un café, nos preguntaban con retintÃn “¿es que no tienes trabajo?”
- Constantemente venÃan visitas, inversores, socios… Y nos enseñaban como quien enseña a un amigo su jaula con los hamsters corriendo en la rueda. Era muy humillante.
- Que nos pusieran objetivos imposibles de cumplir, lo digamos 4 personas del equipo (vamos, que no es que sea una percepción de una sola persona que no quiere dar ni un palo al agua), y nos digan que nos tendremos que quedar las horas que hagan falta y que ese no es su problema. Oye, no, perdona: sà es tu problema. Si nos has marcado unos objetivos y una fecha de entrega imposibles de cumplir, el problema es tuyo, no nuestro: o bajas los objetivos o retrasas la fecha, pero no tenemos que pagar los demás tu gilipollez.
En fin, son esos detalles de organización del trabajo, de cómo consideran los jefes que se tienen que hacer las cosas, el poco respeto hacia la vertiente humana de las personas que trabajan para ellos, porque más que trabajadores todos somos personas, con nuestras virtudes y nuestros defectos. En fin, son esas cosas que te hacen pensar “estos tÃos son gilipollas, si se piensan que por ir con el látigo por la vida vamos a rendir más es que no tienen ni puta idea”. Y lo digo con conocimiento de causa, de alguien que tiene el culo pelado de dirigir equipos desde hace un montón de años. Y te planteas si es eso lo que quieres, y decides que no, que más te vale extender la red de nuevo y empezar a buscar otra cosa.
Pero contrataron a un jefecillo piltrafilla nuevo y no me dio tiempo. Estoy segura de que le contrataron por la mala hostia que se gasta, no me cabe duda, porque es del mismo palo que ellos solo que sin intentar disimular. Y desde que él entró ya fue todo cuesta abajo. Fue preguntando al resto del equipo por mÃ, por la espalda, a ver qué podÃa encontrar para utilizarlo en mi contra. Y tuvo la poca vergüenza de decÃrmelo en la reunión en la que me dieron la patada. Bicheando por internet, saltando de contacto en contacto, he encontrado su curriculum y me confirma mis sospechas: es un piltrafilla. Yo le doy cien vueltas en formación, en experiencia profesional y en conocimientos. Pero él es un jefe-cabrón y eso les ha cuadrado a los jefes con lo que buscaban para dirigir el cotarro y que no se les despendolen las ovejas.
Pero no es excusa, porque el jefecillo piltrafilla me pinchó para que entrara al trapo y yo entré. Porque soy tonta. Tooooonta. TONTAAAAAA. Y él aprovechó la ocasión que estaba esperando desde el primer dÃa para darme la patada. Porque se lo puse a huevo.
He tocado algunas teclas, he activado algunos botones donde sé que en mi campo se mueven las cosas, y mañana tengo una entrevista. Deseadme suerte, que me va a hacer falta. Parada no me voy a quedar, pero encontrar trabajo siempre lleva tiempo, y con esta puta crisis aún más.




