Hace tres dÃas que le dieron el alta del hospital a mi hermano, y ayer ya durmió en su casa. He pasado mucho miedo, sobre todo los primeros dÃas que pasó en el hospital y en los cuales no pude ir a visitarle tanto como me habrÃa gustado y él habrÃa querido, estuvo solo mucho tiempo. Y también me he sentido muy culpable, por no poder visitarle en el hospital, por dejarle solo, y por no haber sabido cuidar de él como una hermana mayor, por dejarle hacer tonterÃas que mira como han acabado, casi pierde una mano.
El sábado pasado abrimos Central Perk. Por la mañana, contra todo pronóstico, tuvimos bastante movimiento, pero por la noche, al ser el fin de semana de San Juan, ya preveÃamos que no Ãbamos a hacer nada asà que aprovechamos para organizar una cena con los amigos, un picoteo rápido y aprovechar que tenÃamos el local para nosotros solos. Pero eso implica que nos levantamos a las 6 de la mañana para abrir como siempre, trabajamos un montón, y por la noche tuvimos que seguir trabajando hasta después de que llegaran los amigos para organizar la cena. Estábamos hechos polvo pero contentos.

En Central Perk tenemos un futbolÃn catalán de los de toda la vida, de los buenos (disposición 3-3-4 y jugadores con las piernas separadas, y no esas mierdas mesetarias con los jugadores con las patas en forma de cuña de madera), y una diana en la que organizamos torneos de dardos bastante reconocidos por aquÃ.

El sábado pasado, después de la cena empezaron los cubatas y las partidas de dardos y futbolÃn entre los colegas. Mezclar alcohol y dardos aunque sean de plástico es una mala idea, pero mezclar whisky, Red Bull, un futbolÃn del que tienes llave y un hermano tarado y con pocas horas de sueño es aún peor idea. Levantó la tapa del futbolÃn, puso la madera que hace de soporte, sacó las bolas, y al sacar el brazo tiró con el codo la madera… y la tapa se le cerró encima de la mano. Al ser un futbolÃn de los antiguos, todavÃa tiene el cierre por dentro y la pieza del seguro que cierra el futbolÃn le atravesó la mano izquierda.
La primera reacción de los dos colegas que estaban con él fue intentar sacarle de allà mientras el tercero sujetaba la tapa, meterle en un coche y llevarle rápidamente al hospital, pero estaba atrapado porque la pieza hace forma de gancho cuadrado para poder sujetarse a la pieza del cerrojo asà que POR SUERTE no pudieron sacarle. Y mejor asÃ, porque si le hubieran conseguido sacar a tirones es probable que ahora no pudiera mover la mano izquierda.
De los 15 que estábamos allà esa noche, y todos menos él pasábamos de los 30 y casi todos casados y algunos con hijos, él que era el más joven, el único que no pasa de los 25, soltero y cabra loca… él, atrapado al futbolÃn con la mano atravesada y torrado de whisky como iba, era el que estaba más sereno de todos.
Bomberos, policÃa, una ambulancia de paramédicos… Y no pudieron hacer nada por liberarle hasta que no llegó la ambulancia medicalizada, que tardó como media hora en llegar, para sedarle y poder sacarle de allÃ.
Cuando por fin llegaron los médicos, mi hermano aún conservaba una sombra de su humor negro. El médico que le iba a poner la inyección con el sedante le dijo:
- Esto te va a doler un poco…
- ¿SÃ, tú crees? ¿Pero no ves que tengo la mano atravesada, idiota? ¡Pincha y calla!
Tuvieron que ponerle tres sedantes, porque con el Red Bull que se habÃa bebido no le hacÃa efecto al anestesia. En cuanto la tercera dosis empezó a hacer efecto, los bomberos entraron con una sierra eléctrica, cortaron la pieza metálica, le subieron a la camilla y le metieron rápidamente en la ambulancia. Para entonces él ya se habÃa desmayado del dolor.
Como habÃa bebido y hacÃa pocas horas que habÃa cenado, no pudieron meterle en quirófano para sacarle la pieza de la mano, asà que tuvieron que quitársela en un box como buenamente pudieron. Entramos en el hospital con la ambulancia a la una y media de la noche, le hicieron radiografÃas y analÃticas de sangre y a las dos le dijeron ya que no podrÃan operar y que intentarÃan extraerle la pieza con anestesia local y salvar lo que pudieran.
A las 5 de la mañana nos dijeron que todo habÃa ido bien, que parecÃa que no tenÃa ningún hueso roto, ningún nervio dañado, que podÃa mover todos los dedos, pero que en el dedo meñique (el pequeño para los de la ESO) habÃa perdido un poquito de sensibilidad aunque es probable que la recupere en unos meses. Le han tenido varios dÃas ingresado para ver cómo evolucionaba la herida, pero la fase de peligro ya ha pasado. Ahora le esperan varias semanas de curas, antibióticos y calmantes, pero ha salido de esta con todos los dedos intactos. Por eso decÃa que es el cabrón con más suerte que han visto los dioses. De recuerdo se lleva casi 50 puntos de sutura, dos cicatrices, tres fotos bastante gores que le pidió a una doctora que le hiciera con el móvil antes de operarle, una aversión al whisky que ya veremos lo que dura, y un bonito llavero que le han hecho los clientes de Central Perk con la pieza que le sacaron de la mano.