Es genial, por primera vez en un montón de tiempo, sentir que no me duele nada, que vuelvo a ser yo misma, que vuelvo a ser libre en vez de estar secuestrada en mi propio cuerpo por culpa del dolor.
Es genial volver a enchufarme el iPod y tener ganas de bailar mientras limpio y recojo la casa, en vez de arrastarme penosamente intentando mantener un poco de orden en la cueva. Es genial cantar a grito pelado, es genial ponerme a barrer el comedor y acabar bailando con la escoba y dando saltitos. Joder, ¡ya ni recordaba esta sensación! Me refiero a la sensación de ¡tener ganas de moverme!
Hoy, por primera vez en muchos meses, me apetece bailar y saltar y correr, porque ya no siento esos latigazos de dolor y es genial.
Tengo ganas de salir, tengo ganas de ir de compras, de ir al cine, de salir a cenar, de hacer mil cosas. Porque pasarme dos horas sentada en una butaca del cine o de un restaurante ya no me parece una tortura, porque ya no me cuesta caminar, ¡porque vuelvo a ser yo misma! Estoy como loca por volver a las clases de aerobic, de steps, a machacarme en las máquinas de fitness, ¡me he matriculado en el polideportivo de Fashion MiniCity! Ya no hay excusas. Ni las necesito, porque tengo ganas, porque me apetece.
Ya no sé cuantos meses he estado aguantando este dolor monstruoso. Sà recuerdo que en noviembre fue el cumpleaños de mi cuñada y fuimos a celebrarlo a un japo. Nos pasamos 3 horas sentados en un tatami y llegó un punto en el que me habrÃa cortado las venas a mordiscos del dolor que sentÃa, pero me aguanté. Recuerdo que la última peli que hemos ido a ver al cine fue Avatar, en diciembre creo, y aunque la peli no me desagradó, solo de pensar en repetir la experiencia me salen sarpullidos.
Y desde ya antes estoy aguantando. ¿Por qué? Por una ridiculez, porque nadie va al médico a decir que le duele el culo hasta el punto que casi no puede mover la pierna y camina cojeando, especialmente si pasa tantas horas al dÃa sentada como yo. Porque además, ¿no se supone que estas cosas se sufren en silencio? Asà que me aguanté e hice lo que habrÃa hecho cualquiera: buscar mis sÃntomas por internet y ver si alguien tenÃa algún remedio contra el dolor de culo. Y no, no lo encontré, asà que me he jodido durante un montón de meses aguantando esta tortura. Probé incluso a ponerme réflex, pues tenÃa pinta de dolor muscular, y lo único que conseguà fue que se me pusiera la piel roja y me ardiera. Exitazo rotuno, en mi lÃnea.
Hasta que ayer ya no pude más con el dolor y fui a visitar a mi médico de cabecera. Diagnóstico: inflamación del nervio ciático. Tratamiento: antiinflamatorios potentes para combatir la inflamación, un protector estomacal, y dentro de 10 dÃas vuelvo al centro de salud.

No sé si serán las pastillas que me han dado para combatir la inflamación, que me ponen hiperactiva, o será que por primera vez en un montón de meses no me duele nada y me siento liberada, pero os aseguro que esta sensación es genial. Es más: ¡estoy eufórica perdida! DeberÃa haber probado las drogas mucho antes.