Cuando algo que era para minorías pasa a formar parte de las estanterías del Mercadona, puedes dar por hecho que lo que era exclusivo ahora es mainstream. Es lo que ha pasado con el rollo metrosexual: hace unos cuantos años era cosa de muy pocos hombres que empezaban a cuidarse, y que eran vistos con ciertas reticencias por sus congéneres cuando el macho ibérico aún estaba de moda y los únicos hombres que se depilaban las piernas eran nadadores o ciclistas. Recuerdo la coña que solía hacer incluso alguien tan poco sospechosa como Maitena: se les llama metrosexuales porque están solo a un metro de ser homosexuales.
Todo empezó con algo de apariencia insignificante: el desodorante. Un hombre de verdad no usa colonia, usa desodorante, pero Axe abrió la espita con unos desodorantes diferentes, especiales, con un aroma más fuerte y duradero que los normales. Por decirlo de alguna forma, el aroma Axe es cualquier cosa menos sutil. Por no mencionar sus anuncios, que seguro que a todas nos viene alguno a la cabeza…

Después vino algo irrenunciable: un buen afeitado. Eso del bigote y perilla por muy bien recortados que estén solo te lo puedes permitir si eres Orlando Bloom, y las barbas de tres días que pinchan y rascan no molan salvo que seas Ian Somerhalder: con esos ojazos se le permite todo. Pero si quieres triunfar en cualquier discoteca del extraradio, un buen afeitado es fundamental.

Y claro, el afeitado es lo que tiene, que una vez que empiezas no sabes dónde parar y te das cuenta de que si estás afeitado y suave como el culito de un bebé, no queda nada bien lucir un pecho lobo por los dos botones desabrochados de la camisa. Abotonarse hasta el cuello en plan seminarista queda descartado, así que se pasan la cuchilla y rápidamente descubren que el rasurado es un rollazo. Y se pasan a la crema depilatoria especial para vello masculino, para estar bien depilados todo el fin de semana, y el lunes Dios dirá.

Antes, lo del champú anticaída era algo que se compraban casi a escondidas en un intento desesperado por retrasar lo inevitable aquellos hombres a los que ya se les empezaba a ver el cartón. Ahora no hay nada de lo que avergonzarse y más vale prevenir, así que en el Mercadona puedes encontrar todo un kit en oferta, con champú anticaída, suavizante reparador, mascarilla y sérum.

Y claro, una vez que empiezas a cuidarte y a mimarte, la crema hidratante protectora y el gel reafirmante son un must have, como cualquier treinteañera sabe.

El paso lógico y natural es obvio, aunque nunca pensé que lo darían: si hay que depilarse el pecho, es lógico que queda mucho mejor sobre unos abdominales potentes. Y aquí es cuando me doy cuenta de que ya no hay marcha atrás, cuando llego a la sección de cremas anticelulíticas y me encuentro con el gel reductor de abdomen: definitivamente, han sido captados por la industria de la cosmética y el embellecimiento corporal.

¡Si no paramos esto rápido, pronto MiCari tendrá en el baño más potingues que yo! Y hacerle hueco en el armario para sus trajes, pase, pero renunciar una balda del armario de cuarto de baño ¡jamás!