Te deseo una muerte lenta y dolorosa #4 Mundo viejuno
Publicado el 25-11-2011 | Etiquetas: ascazo, cabreo, genocidio, listas, mal humor, mundo viejuno
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WARNING!! Esta es otra de esas entradas que me va a hacer ganarme la animadversión de la media internet que no me odiaba todavÃa. ¡Basta ya de silencio cómplice! ¡Alguien tiene que decirlo! ¡Por la eutanasia activa de todos esos seres que estorban, molestan o sobran en este mundo! Empecemos por los vejetes, pero antes de que me acusen d desear el exterminio global de los ancianos, ya os lo sigo yo: soy una mujer muy selectiva hasta para desear la muerte ajena.
La ancianita que se intenta colar con disimulo, o con todo el morro del mundo, y si le llamas la atención te suelta que ¡es que esta juventud ya no respeta nada!
La abuela que le cuenta su vida a la carnicera cuando tú, que vas detrás, tienes prisa, y encima si se lo haces notar te responde con un bufido porque ¡esta juventud ya no respeta nada!
La abuela jubilada (casi siempre la misma del punto anterior) que lleva el carro cargado hasta el techo en la caja del súper mientras tú, con tus dos pechugas de pollo en una mano y el dinero justo en la otra, le pides por favor si te deja pasar y te dice que no, que es que ella tiene mucha prisa. ¿Prisa para qué? Oiga, no le hubiera explicado su vida y milagros a la carnicera y ahora me viene con prisas, no te jode. ¿No puede esperar 30 segundos, yo que voy con una sola cosa y llevo el dinero justo? ¡Si usted está jubilada!
La abuela que viene de bailar en el centro cÃvico, se sube al autobús en hora punta y te mira mal a ti, que llevas 14 horas al pie del cañón en el bar, porque vas sentada. Y encima se permiten el lujo de refunfuñar esta juventud de hoy en dÃa es que no tiene educación y no respeta nada.
Las abuelas borroka que no solo consienten las gamberradas de sus nietos y sus amigos sino que participan con ellos muertas de la risa a jugar a tirar piedras a la puerta de _mi_ parking.
Los abuelos que casi no ven, que aprendieron a conducir en carros de caballos, pero se empeñan en seguir conduciendo cuando está claro que son un peligro al volante, que no ven, que tienen los reflejos mermados, que ponen en peligro al resto de conductores y que son un estorbo en la carretera conduciendo por el carril de la izquierda al lÃmite de la velocidad mÃnima permitida, adelantando sin poner intermitente y sin mirar porque son los demás quienes tienen que apartarse por respeto, ¡que es que esta juventud ya no respeta nada!
¡Porque la imagen idÃlica de los ancianitos adorables está sobrevalorada!














