Creo que hasta que no lo verbalice, no me empezaré a hacer a la idea y me pondré realmente en serio. asà que ahà va:
ESTOY A DIETA
Ya está, ya lo he dicho.
Esta Semana Santa ha sido una semana de excesos varios, asà que le juré a la lorza que este lunes empezaba a ponerme en serio y se iban a acabar aquà las tonterÃas. Hasta me he hecho el menú semanal y lo he colgado en la nevera para que me sirva como guÃa al hacer la compra, y asà no tener la excusa de como porquerÃas porque no tengo nada sano que comer. Y, por supuesto, todas las golosinas quedan suprimidas sine die, es decir, hasta que la lorza remita o hasta el próximo sÃndrome premenstrual, lo que suceda primero.

En cambio, lo del gimnasio vamos a tener que negociarlo. Porque MiCari va todos los sábados, domingos y fiestas de guardar (¡en serio!) a un mega-gimnasio ultrapijo que está a tomar por saco de lejos, tanto que solo se puede llegar en un tiempo razonable de tiempo si vas en coche. Coche que, por cierto, se lleva él todos los dÃas a trabajar. Asà que ir yo por mi cuenta entre semana, descartado. Y los fines de semana, la que pasa kilos de ir al gimnasio soy yo. Seamos sinceras, ¿ir a machacarte con las pesas en fin de semana? ¡Eso no es afición: es vicio! Por no hablar de que me va divinamente tener la casa para mà sola las mañanas de sábados y domingos y dedicarme a perrear mientras él se pone cachas. ¿He oÃdo mala conciencia? No, para nada.
Al lado de casa hay un gimnasio, cutrecillo eso sÃ, pero que me irÃa la mar de bien para ponerme un poquitÃn en forma dos o tres tardes a la semana y ayudar a bajar los kilillos que me sobran. Peeeeero! Y aquà es donde está mi drama, y es que a MiCari no le hace ninguna gracia que vaya sola al gimnasio. Él va los fines de semana con su hermana, pero no le gusta que yo vaya por mi cuenta, por si me tira los trastos algún tÃo cachas. Y sÃ, es lo que estáis pensando: son celos, y opino lo mismo que vosotras, pero no es fácil lidiar con ellos. Porque aunque él no lo exprese y se calle los celos, yo sé que le duele, y cuando amas a alguien no quieres hacerle daño ni que lo pase mal. Vamos, que no es fácil, y quien no haya pasado por lo mismo no está habilitada para dar consejos, lo siento, que como dijo Nina ParÃs en un post, desde la barrera todas sabemos torear.
Asà que digamos que lo del gimnasio pasa a Operación Bikini – Fase II.