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Esto de que cualquiera pueda ser padre es un atraso. No todo el mundo está capacitado, y ya hay demasiados gilipollas en este mundo como para dar cabida a unos cuantos más. Además, no sé qué le pasa a ciertas personas, que cuando se convierten en padres su tasa gilipollez se dispara. Ya no digo solo que su bebé sea el más guapo, el más listo, el más alto, el más rápido y el ser más maravilloso de la creación, no: es que de repente las pautas sociales de comportamiento dejan de aplicarse para ellos.
Ahora resulta que lo molón no es poner todos los medios para reducir la mortalidad infantil, sino parir en plan “natural” y menos “medicalizado”, porque la intervención de un señor con bata blanca si el bebé viene de culo y se queda sin oxígeno, o si se le enrolla el cordón umbilical alrededor del cuello, es una falta de respeto al parto y a la parturienta. Faltaría más. Y la epidural es el demonio. Y el café en vaso, que las asas son un invento maligno porque lo natural es quemarse los dedos. Y así con todo.
De repente los biberones son un invento demoníaco creado con el fin de destruir el vínculo maravilloso entre madre e hijo, porque por lo visto existe una obsesión enfermiza e irracional por separar a los niños de sus madres cuanto antes. No son un invento que, combinado con el sacaleches, hace que las madres tengan mayor libertad de movimientos, los padres puedan alimentar también a sus hijos. Lo natural es que los niños se alimenten de teta hasta que les apetezca cambiarla por un buen chuletón.
Ahora resulta que lo natural es que el bebé tiene que dormir en la cama de sus padres hasta que sea adolescente, empiece a hacerse pajillas y quiera tener su propia habitación y un poco de intimidad (jajajaja, ¿con unos padres como los que te han traído hasta aquí? ¡pobre iluso!). Que conste que colecho como método anticonceptivo me parece fantástico, mucho mejor que el socorrido esta noche no cariño que me duele la cabeza, pero estoy convencida de que la falta de sexo debe destruir una cantidad de matrimonios no reconocida todavía. ¿Habrá una línea de pensamiento dedicada al divorcio con apego?
De la guardería, ni hablemos. ¿Por qué el niño va a socializar desde pequeño y a aprender a convivir y a compartir, si se le puede dar todo lo que su pequeña señoría exija cuando lo exija? La mejor guardería es en casa, y cuanto menos contacto tenga con otros niños, mucho mejor.
Si el niño es un salvaje que da por culo a todo el que le rodea, es que los niños son niños, hay que dejarles expresarles libremente y no hay que coartarles su libertad porque se traumatizan. Las normas dejan de existir: los niños tienen que comportarse como salvajes, porque la sociedad ya se encargará de eso cuando sean mayores. Cojonudo.
Y ahora la última moda es no vacunar a los hijos poniéndolos en peligro a ellos y a los demás, porque lo natural es morirse de una gripe y las empresas farmacéuticas son El Mal. La ignorancia no solo es atrevida, sino también peligrosa.
¿Qué clase de modas son estas? ¿Esto ha pasado siempre, será que nos estamos volviendo cada vez más gilipollas con los años, o es que cuando uno tiene un bebé se le activa el chip idiotizante?
¿Para cuando un carnet para padres?











