Soy un saco de manÃas con patas.
1. Cuando me tomo el café en casa, necesito dos trozos de papel de cocina. Uno para apoyar la taza de café y la cucharilla para evitar manchar la mesa, y otro para limpiarme los labios. Lo mismo para comer yogures. Si como cereales, en cambio, necesito tres: además de los dos anteriores, otro para limpiar la cuchara tras apartar la nata de la leche.
2. No soporto la pelÃcula de nata que queda en la leche después de calentarla. En el pueblo de mi abuela, la nata de la leche era nata de verdad: la congelábamos y después nos untábamos rebanadas de pan con azúcar. Lo de la leche del Mercadona es una pelÃcula de plástico asquerosa sin más.
3. Me como los yogures de dos en dos. No sé por qué, uno me sabe a poco.
4. No llevo nada bien que las cosas que me gustan se acaben. Al hacer la compra, es habitual que incluya en el carro dos productos de las cosas que más me gustan: dos tabletas de chocolate, dos packs de natillas, dos cajas de galletas…
5. Me gusta mezclar calcetines, pero guardando simetrÃa. Hoy llevo calcetines de rallas: el del pie derecho es de rallas rosas, granates y grises; y el del pie izquierdo es de rallas granates, azules y blancas, pero ambos son del mismo tipo de rallas. Ayer llevaba el calcetÃn izquierdo rosa y el derecho azul, con el mismo dibujo de un oso panda.


Aceptable                   Inaceptable
6. Intentar ver una serie conmigo en plan maratón es el horror. Y más si se trata de ese tipo de series que acaban cada capÃtulo con un misterio, o dejándote con ganas de más, tipo Lost. En ese caso, soy directamente asesinable. ¿Por qué? Porque me quedo dormida viendo la tele.
7. Cuanto más follo, más ganas tengo de follar. Cuanto menos follo, menos ganas tengo de follar. Pensaba que esto iba al revés, pero se ve que no.
8. Puedo quedarme literalmente embobada escuchando hablar a una persona inteligente, y no atreverme a meter baza salvo para exponer dudas si considero que no estoy a la altura. Me pasa con muy poca gente, pero a aquellas personas con las que me pasa las tengo en muy alta estima. Tres de ellos son hombres, MiCari odia a muerte a dos y aún no conoce al tercero.
9. No me gustan las mosquitas muertas. Considero que habrÃa que exterminarlas: degradan la raza. Los que te sueltan un ladran, luego cabalgamos para justificarse cuando les dices que han metido la pata también merecen morir. Prefiero a la gente mala antes que a la gente imbécil.
10. No me gustan las cenas de empresa, menos aún si pretenden que invite yo. Desayuno con mis colaboradoras cercanas para que no se ofendan, pero prefiero comer sola.