Martes y 13: despedida
Publicado el 14-03-2012 | Etiquetas: ADV, ascazo, en paro, genocidio, idiotas, trabajo
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Si me vuelvo a reÃr algún dÃa de las supersticiones y de la gente que cree que en Martes y Trece la mala suerte se concentra, si me vuelvo a reÃr de ellos, dadme un botellazo. O recordadme el dÃa de ayer, que para el caso será lo mismo.
Hace un mes entré a trabajar en El Templo del Glamour. El templo del glamour de puertas para afuera, porque de puertas para adentro era más bien una casa de putas de media estrella con aires de grandeza. No nos entendimos bien desde el principio. Es lo que suele ocurrir cuando uno tiene aires de grandeza, es un pijomierda y un buen comercial, que pasa como en la casa de Gran Hermano: que todo lo magnifica. Y los jefazos del Templo del Glamour son muy buenos comerciales vendemotos. Me contaron una milonga y me la creà como cuando era joven e ingenua. Poco a poco fui descubriendo que de lo que vendÃan a la realidad habÃa una distancia como se Salamanca a la luna, kilómetro arriba, kilómetro abajo. Me la colaron pero bien, y mira que yo tengo callo ya con tipos como esos.
Hace un mes entré en El Templo del Glamour y hace dos semanas y media entró un nuevo jefecillo, subalterno de los jefazos, para meter en vereda al ganado porque ellos están demasiado ocupados vendiendo motos por ahà y no quieren que se les despendolen las ovejas. Asà es como tratan al personal, como ganado, como cachos de carne. Quieren contratar a los mejores, y ni los valoran ni los dejan que exploten todo su potencial. Y no encajamos bien. A mà el jefecillo, por el motivo que sea, no me daba buenas vibraciones, no sabrÃa decir bien por qué pero no me caÃa bien. Tampoco es que sea tan raro: ni le puedes caer bien a todo el mundo, ni te puede caer bien todo el mundo, y con este piltrafilla habÃa un rollo raro, más bien como un mal rollo en el ambiente que no sabÃa a qué era debido.
Y ayer me despidió. La primera vez en mi vida que me despiden, un puto martes y trece. Que el dÃa es lo de menos, y estaba cantado, y además yo se lo servà en bandeja porque soy tonta. Toooooonta. TONTAAAAAA.
Me jode no haberme dado cuenta. El tÃo no me querÃa en su equipo, no sé por qué. Probablemente si él hubiera entrado antes que yo, no me habrÃa contratado. No sé si es por miedo a que le pasara por encima porque yo ya habÃa ocupado el mismo puesto que él antes, o que le parecÃa que iba demasiado sobrada o qué. Que yo sepa no hay un motivo más allá de que no tenemos quÃmica, y los motivos que dio para despedirme fueron del todo absurdos, aparte de arrastrar mi reputación por el suelo manipulando unos datos, o más bien mintiendo descaradamente, cosa que no le consiento ni a él ni a mi padre. Y me encendÃ, claro. Que una cosa es magnificar tus cualidades y esconder tus defectos, y otra muy distinta que te acusen de mentir y estar vendiendo una moto partiendo de mentiras. Y por ahà sà que no paso.
Los grandes jefes me han dicho que no me quieren perder, que aunque no esté directamente en el equipo quieren seguir contando conmigo para algunos proyectos como freelance. Que si se hubiera podido recomponer la situación con el jefecillo, yo seguirÃa trabajando allÃ, pero como se ha cerrado en banda es imposible. La verdad, no sé si lo dicen por quedar bien, como cuando te deja un novio y te dice “no es por ti, cariño, es por mÃ, tú te mereces algo mejor, quedemos como amigos“, o es verdad que quieren seguir contando conmigo, lo que significarÃa que aunque este gilipollas haya intentado arrastrar mi nombre por el suelo, no lo ha conseguido del todo. No lo sé. Estoy confusa y desorientada. Me han prometido que el lunes, con más calma y unos dÃas para pensar, me harán una oferta de colaboración externa. Ya veremos. No me fÃo ni un pelo.
Resumiendo: que un piltrafilla que no me llega ni a la suelda del zapato me ha despedido y aún estoy flipando. Es la primera vez en mi vida que me despiden. ¿Que como estoy? Como si me hubieran dado un puñetazo en la boca del estómago, y aún no he recuperado la respiración.


